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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Demagogia y populismo, herramientas electoreras

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Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

Martes, Marzo 1, 2016

Políticos sin escrúpulos, políticos farsantes y políticos aventureros, han contaminado y desprestigiado la política, al utilizar la demagogia y el populismo como herramientas electoreras, que les permiten y han permitido, obtener cargos públicos para lucrar y enriquecerse ilícitamente, con ayuda del voto irreflexivo de infinidad de electores y de votantes que acostumbran intercambiar su voto por pequeñas dádivas o por promesas que jamás se cumplen.

Personajes de esta especie abundan a lo largo y ancho del país, en todos los partidos políticos, sin excepción, y en todas las entidades federativas. Difícilmente habrá un estado de la república que  se encuentre a salvo de este prototipo de gobernantes.

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Por consiguiente, la Ciudad de México, desde luego, no está exenta de esa clase de personas que forman parte de esa clase de políticos nocivos. Miguel Ángel Mancera Espinosa, jefe de gobierno de la ciudad ─no de sus habitantes─ es uno de ellos.

Hace poco más de 2 meses cumplió 3 años al frente del gobierno de la ciudad. Sin embargo no ha hecho nada en beneficio de ella. No ha efectuado ninguna obra de infraestructura urbana.

Tampoco ha encarado el problema de abasto de agua potable. En delegaciones como Iztapalapa, Tláhuac, Iztacalco, Gustavo A. Madero la falta de ese líquido es problema recurrente. La semana anterior, habitantes de Tláhuac, que carecen de agua desde hace 2 semanas, asaltaron 12 pipas distribuidoras.

 En muchos casos, cuando llega ese líquido vital  a las casas, es de mala calidad.

La red distribuidora, en gran parte del área metropolitana, está en pésimas condiciones. Ha llegado a  la fase final de su vida útil.

 La tercera parte del volumen de agua potable destinada a la ciudad, se desperdicia debido a fugas ocasionadas por roturas en la red de distribución.

Si el gobierno de Mancera tuviera capacidad, siquiera, para resolver este problema, remplazando los tramos de tubería dañados, el desabasto de agua en zonas críticas se abatiría considerablemente. En muchas ocasiones no se dispone, ya no diga de tubería nueva, sino de material para remendarla.

El sistema de drenaje también tiene dificultades semejantes.

Otro de los grandes problemas que afectan a los habitantes de la capital del país, tiene que ver con el crecimiento de la inseguridad pública que va ligado al incremento de la impunidad. 

Muchas víctimas de robos a casa habitación, asaltos en cajeros automáticos, en la vía pública, a comercios y en el transporte público de pasajeros, no acuden a denunciar los delitos cometidos en su perjuicio, porque saben, de antemano, que  en las fiscalías desconcentradas y la Procuraduría General de Justicia, dominan la ineptitud y burocratismo. Fenómenos que generan la impunidad que se ha enseñoreado en toda la Ciudad de México.

En el caso del narcomenudeo, el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera ha optado por actuar como los avestruces y negar su existencia, a base de efectuar frecuentes declaraciones mediáticas, en vez de enfrentar y resolver el problema.

La circulación de vehículos automotores se ve afectada porque el 90% de las vialidades tienen baches y no se vislumbra que exista en las autoridades voluntad y capacidad para repararlos. No obstante que el parque vehicular citadino, calculado en 2 millones 116 mil unidades, es una de las fuentes más importantes de ingresos, en términos cuantitativos, para el gobierno de  Miguel Mancera.

El transporte público de pasajeros constituye otros de los grandes problemas que padecen los habitantes de la ciudad.

El Sistema de Transporte Colectivo Metro está colapsado. Es insuficiente para atender eficiente y oportunamente la demanda de los usuarios. La cantidad de pasajeros ha aumentado exponencialmente, mientras, en contraste, la oferta de trenes ha disminuidos por descomposturas que no son reparadas por falta de dinero para adquirir refacciones y piezas de repuesto.

La Línea 12 Dorada que se construyó a un precio superior a los 32 mil millones de pesos durante el gobierno Marcelo Ebrard, antecesor de Miguel Ángel Mancera, fue un fraude que continúa impune.

Los servicios de taxis y microbuses son pésimos. Se trata de los peores que  existen en el país.

Lo más relevante, hasta ahora, no por su eficacia ni por su utilidad social, es el reglamento de tránsito, que no se implementó “para salvar vidas”, como asegura Mancera, ni para poner orden en la circulación de automóviles, microbuses, taxis, camiones y camionetas de carga, motocicletas y bicicletas, sino con fines recaudatorios, mediante la imposición de arbitrarias multas que son anticonstitucionales, por lo elevado de sus montos y, en muchos casos, las hacen prácticamente impagables para infinidad de infractores. 

Existen multas que van de  4 mil 300 a 5 mil 734 pesos (art. 46); de 2 mil 867 a 4 mil 300 pesos 8 centavos (art. 37) y otras que se multiplican 10 veces para pasar  de 28 mil 670 a 43 mil pesos 80 centavos (art. 38). ¿Quién que dependa de su salario puede pagar los montos de estas fotomultas?

Además de la desmedida voracidad de Mancera, está presente su evidente ineptitud para enfrentar la problemática anteriormente descrita. Su administración gubernamental se caracteriza, principalmente, por las actitudes de corte demagógico y populista que ha asumido, creyendo que esa forma de actuar le va a reportar el capital político que necesita,, primero, para obtener una candidatura presidencial y después, en 2018, la Presidencia de la República.

Su desmedida ambición le impide darse cuenta que en vez de acercarse al objetivo político que pretende alcanzar, cada vez más lo aleja de esa finalidad. Miguel Mancera Espinosa es una caricatura pobre y mal hecha de López Obrador, que es ya mucho decir, en materia de oprobio y desvergüenza, y de Nicolás Maduro.

Se puede decir que sus actos de gobierno tienen la marca indeleble del populismo vulgar. Los programas sociales que deberían tener un carácter claro, transparente e indiscutible de apoyo institucional a grupos de personas vulnerables, Miguel Mancera los ha desvirtuado al formar con ellos una mugrienta cadena de eventos de proselitismo electoral adelantado.

Todos los programas sociales son manejados, por ese pésimo gobernante, con carácter clientelar. Acostumbra darles a todos ellos, gran espectacularidad mediática con fines electoreros a futuro. Los beneficiarios son acarreados, como reses, para concentrarlos en el zócalo capitalino.

Con la misma finalidad de atraer la atención de la gente que se deja engatusar y de cara a las elecciones presidenciales de 2018, el jefe de gobierno es retratado besando la mano de una anciana; abrazando un niño; barriendo un pequeño tramo de alguna banqueta o calle; pintando una guarnición o el tronco de un árbol; sembrando un pie de árbol; regando una planta o remplazando el foco fundido de una luminaria.

También es experto en organizar eventos donde reparte tamales con atole; tortas; trozos de roscas de reyes, a grupos de personas que, triste y lamentablemente, siempre están dispuestas a formar interminables filas para hacerle el juego a Mancera, al aceptar ese tipo de alimentos.

Son todos éstos, sus más “relevantes” actos de gobierno.

Tampoco faltan las fotografías oficiales donde aparece participando en alguna caminata o corriendo en un maratón, montado en bicicleta y haciendo yoga dominical en plena avenida Paseo de la Reforma. Hace todo lo que está al alcance de su capacidad imaginativa o lo que aconsejan sus asesores electorales.

El colmo de la desfachatez, cinismo e irresponsabilidad de Miguel Ángel Mancera ocurrió el viernes 26 de febrero, en un evento de proselitismo a su favor. Anunció que el gobierno de la Ciudad de México decidió condonar (¿?) a “grupos vulnerables” los adeudos, comprendidos durante los últimos 6 años, es decir, entre 2010 y 2015, que tienen por concepto de suministro de agua potable.

Como los deudores del servicio de suministro de agua potable son propietarios de los inmuebles que habitan, evidentemente no están en situación de vulnerabilidad económica como asegura Mancera.

Asumiendo una actitud demagógica y de populacherismo ramplón, sin ni siquiera conocer el monto de la cartera vencida, Mancera decidió cancelarla.

Hizo esto en el tiempo más inapropiado por la incertidumbre económica que atraviesa el país y que ha obligado al gobierno federal, a efectuar un severo ajuste, a la baja, de 132 mil millones de pesos, en el presupuesto de egresos de 2016. Esta errónea decisión no se puede calificar sino como una grave estupidez de uno de los aspirantes menos idóneo a la presidencia de la república.

No es la primera vez que Mancera, aparte de corromper a la gente y fomentar la cultura del no pago, comete actos de corte populista. Hace tiempo condonó los pagos mensuales del consumo de agua potable y el impuesto predial.

Mancera debería investigar cuáles son las causas que originaron el desastre económico que subyace en Venezuela, para que sepa a qué atenerse en el indeseado caso que se convierta en realidad su ambición presidencial.

También debería saber que la economía nacional todavía no se recupera del daño que por 10 mil 716 millones ocasionó López Obrador al país, al convocar, en 1994,  en Tabasco, a una huelga de pagos a la CFE que todavía no termina,, en señal de protesta porque, según el decir del Peje, Roberto Madrazo le “robó” la gubernatura tabasqueña. Desde luego, está claro, que a nadie pueden robar lo que no tiene.

Este tipo de medidas de gratuidad son fáciles de realizar porque, lamentablemente, a miles de mexicanos les agrada aceptar todo lo que es gratuito. De esa ancestral costumbre proviene el refrán que dice ¡Gratis, aunque sean puñaladas!

En el país existen dos individuos enloquecidamente obsesionados no por ocupar la presidencia de la república, sino por adueñarse de ella. Son Andrés Manuel López Obrador y Miguel Mancera.

¡Llegará el tiempo en que hablen los electores a través del voto!

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