Uno de los movimientos más fuertes y desconcertantes que sucedieron el fin de semana con motivo de la inscripción oficial de Tony Gali como candidato del PAN en la búsqueda para conservar Casa Puebla en beneficio del proyecto político morenovallista, fue la salida de Tony Gali López de la coordinación en el municipio de la campaña de su padre.
En su lugar fue designado Jorge Aguilar Chedraui, quien hasta hace unos días llevaba la encomienda de sacar adelante el distrito 15.
El segundo cambio en importancia fue que Blanca Jiménez Castillo, quien ya estaba al frente del distrito 14, ahora será la coordinadora del movimiento de mujeres en todo el estado.
Martha Erika Alonso de Moreno Valle, obviamente, se mantuvo como la coordinadora general en el estado de la campaña a la gubernatura.
Las lecturas sobre estos ajustes de última hora en el equipo del candidato del PAN son:
El gobernador no correrá el riesgo ni dejará abierta alguna pinza. El triunfo de Gali deberá ser un traje confeccionado a la medida, pulcro, sin remaches, errores, arrugas y, por supuesto, llevará bordado a mano las iniciales en oro de RVM.
De ahí que cada operador ya designado para cada distrito responde a la absoluta confianza del gobernador, y precisamente por eso, Moreno Valle conoce a cada uno como la palma de su mano: desde su carácter, aspiraciones políticas, capacidades, mañas y talones de Aquiles. El gobernador apretará, soltará, dará palmaditas en la espalda o señalará los errores a cada uno, sin contemplaciones ni piedad, conforme se vaya desarrollando la marcha en una campaña que ya comenzó.
Nadie mejor que él conoce de qué lado masca la iguana en su equipo, conformado en primerísimo lugar por su esposa, seguido de quien se maneja como un incondicional del morenovallismo y de los primeros en encabezar la lista de los candidatos para la elección de ‘la grande’ del 2018, Jorge Aguilar Chedraui. Y de ahí, el resto de los operadores: Patricia Leal Islas, Genoveva Huerta Villegas, Susana Riestra Piña, Oswaldo Jiménez, Blanca Jiménez Castillo, Mario Riestra Piña, Mario Rincón González, Fernando Morales Martínez, Víctor Hugo Islas, Néstor Gordillo Castillo y Juan Pablo Piña, como principales.
El gobernador envía una señal clara: él y sólo él controlará cada movimiento, decisión, recurso, estrategia y dinero que vaya a la campaña de Tony Gali. Nadie más.
Sin embargo, como en toda decisión importante, también se corren altos riesgos. De sobra se conoce la distancia política, hasta llegar al punto de ser personal, entre Jorge Aguilar y Tony Gali. La enorme incógnita es si realmente ambos ya superaron su animadversión, ya que el lugar privilegiado de Jorge Aguilar al tomar las riendas de la campaña de su otrora rival puede afectar de manera brutal los resultados de la elección. Se recordará que Aguilar Chedraui era el favorito para convertirse en candidato a la presidencia municipal, sin embargo, en el cierre Gali le ganó la partida por amplio margen. Tuvo que ser el propio gobernador el que hiciera una reunión privada con Jorge y con Tony para que ambos superaran sus rivalidades en pro de la contienda que estaba en puerta para asegurar la alcaldía de Puebla.
No fue tarea fácil.
Ni el reencuentro se dio de la noche la mañana.
Más bien, ambos, cuidaron las formas.
Respiraron profundo, y siguieron adelante.
Sonriendo cuando debían, amenizando de ser necesario.
Pero nada más.
Ahora, nuevamente, la vida los pone a prueba.
Y es la misma: Aguilar deberá apoyar y promover la campaña de Tony.
Esta vez, las simulaciones ya no serán suficientes.
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