A quince días de finalizar 2015, México cierra un año con un balance donde sigue pesando por mucho la impunidad en gobierno, impartición de justicia, corrupción y respeto a los derechos humanos.
Tal parece que el Presidente Enrique Peña Nieto va nadando en una zona de confort que no tiene la intención de abandonar, a pesar de los reclamos y de una estrepitosa caída en la popularidad de su imagen.
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Desaciertos van y vienen, sin mucho margen de maniobra y poco interés por afrontar, cambiar discurso y sobre todo encarar los reclamos y el enojo de una sociedad que refleja una mayor politización, resultado de tanta inconformidad.
En este año, se cumplió el primer aniversario del Caso Ayotzinapa; el papelón del gobierno federal salió a flote cuando las versiones oficiales anteriormente difundidas se vinieron abajo.
A pesar de la entrada de un nuevo gobierno, Guerrero no ha podido recuperar su estabilidad política y social.
Los enfrentamientos entre grupos delincuenciales, policías y ciudadanos que se han organizado como una forma de rebeldía ante tanto desorden, evidencian la falta de gobernabilidad.
México emula un polvorín de violencia cuando se miran otras regiones como Oaxaca, Michoacán y algunas zonas del norte y centro del país, donde las organizaciones criminales compiten por ganar terreno y control.
La desaparición y asesinato de periodistas marca a 2015 como un año negro para los medios de comunicación.
En abierta y con completa orfandad, los profesionales de los medios de comunicación, han tenido que hacer frente a las agresiones, muchas de las cuales se hicieron desde el poder que ostentan algunos personajes, para los cuales, resultaban incómodos los periodistas.
El asesinato del fotoperiodista de Proceso Rubén Espinosa junto a cuatro mujeres sigue sin esclarecerse. El presunto responsable intelectual se mantiene en libertad y quizá, siga gobernando alguna entidad del país.
La fuga de “El Chapo Guzmán” (Joaquín Guzmán Loera) ridiculizó a un gobierno y exhibió su incompetencia y un burdo teatro para entender que en México todo se negocia, hasta la fuga y liberación de uno de los narcos con mayor poderío.
El silencio y las tenues acciones para castigar a los involucrados en una burda fuga, poco a poco fueron revelando “acuerdos”, pactos, silencios de muchos involucrados que se ubican en diferentes esferas del poder.
En la víspera de otro año electoral, donde en México se elegirán algunos gobernadores, el caos y desprestigio priva en los partidos políticos.
El triunfo electoral de candidatos independientes como Jaime Rodríguez “El Bronco” en la gubernatura de Nuevo León y Pedro Kumamoto en una diputación federal por Jalisco, alborotaron las ganas de muchos ciudadanos que iniciaron la búsqueda de organizarse para irse por la libre y competir en los próximos años, sin partidos políticos que los desprestigie.
México vive tiempos de mucha movilidad, recomposición, desconfianza política y organización social.
La mano de pequeños “dictadores” en diferentes estados ha provocado restar credibilidad a quienes llegaron a mandatos pero hoy están haciendo todo por no repetir en cargos de elección popular.
El escándalo de corrupción que envuelve a un partido político como el Verde Ecologista de México mostró –lo que todo el país sabe-; el partido en el poder hará hasta lo imposible como presionar y vulnerar incluso al poder judicial, para evitar fincar responsabilidades a delincuentes que comercializaron votos y estructuras a favor de una coalición política.
Así de esta manera cerramos 2015, con muy pocas respuestas y muchas interrogantes para un 2016 que será de definiciones políticas para la batalla que se librará por la presidencia de México en 2018.
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