Rodrigo amanecía casi a diario con los labios secos, sediento y con mucha hambre; no sabía que al entrar en contacto con la marihuana aumentaba la actividad de sus neuronas ligadas con el apetito (según descifraron investigadores de la Universidad de Yale, EU).
Nadie lo forzó a experimentar con la hierba; sus amigos de la prepa lo invitaron y en automático abrió las puertas de su casa aprovechando la ausencia de su mamá durante gran parte del día.
"En ese momento todo me valía madre", me confiesa este radioescucha de 29 años de edad, hoy padre de tres pequeños de 7, 6 y 3 años respectivamente.
Recuerda que al cumplir la mayoría de edad su experiencia con la mota no fue tan desagradable; cada vez que inhalaba un "churrito" intercambiaba risas y tonterías con sus amigos pero -dice- no todos salieron bien librados.
"A mi me daba mucha risa pero otros se quedaban idiotas; a varios los vi quedarse en el viaje", dice.
Aún ubica que en su época estudiantil 20 centímetros de marihuana costaba menos de 50 pesos y refiere que por su bajo costo es una droga al alcance de los adolescentes.
Recuerda que al término de cada sesión intentaba diluir el olor de la yerba abriendo ventanas y puertas de su casa, su madre ni siquiera imaginaba lo que sucedía casi a diario y luego 2 veces por semana.
Pero la marihuana no fue su único vicio; la cocaína llegó a sus manos cuando trabajó de mesero y un compañero lo invitó a probar "algo diferente".
El proveedor de la droga era un taxista y la cuota mínima era de 250 pesos por una grapa (20 líneas), sin embargo su amigo nunca le cobró un centavo por consumirla.
A diferencia de su compañero que a la fecha es adicto, Rodrigo logró dejar las drogas, tras la advertencia de su joven esposa de que no permitiría una vida plagada de problemas y preocupaciones.
Fue entonces que con la llegada de su primer hijo decidió caminar por otro sendero. Logró emplearse y continuar sus pasos como cabeza de familia; actualmente labora como repartidor en una empresa purificadora de agua y me comparte orgulloso que ya cumplió 10 años "limpio", sin drogas ni alcohol.
Finalmente le pregunté a Rodrigo cómo abordará el tema de la drogadicción cuando llegue el momento de aclarar dudas y preguntas de sus hijos. Me respondió inmediatamente "Si lo quieren hacer que sea mejor enfrente de mi y si la quieren consumir ya será cuestión de ellos".
Rodrigo considera que legalizar la marihuana en México atraparía a un mayor número de compradores; solo que ahora los narcomenudistas tendrían autorización del gobierno de envenenar a la niñez.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación abrió una caja se pandora sobre el uso recreativo de la marihuana.
En el inicio de este debate se discutirán por un lado las libertades de la persona y por el otro el interés supremo del Estado Mexicano de salvaguardar la salud de los niños y jóvenes, quienes en los últimos años han sido mayoritariamente consumidores de tabaco, alcohol y drogas.
La decisión no será fácil pero sus protagonistas tendrán que asumir el costo político en un sentido o en el otro.
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