A 85 años del nacimiento del autonombrado Zoon Theatrykón, in memoriam, quiero recordar que hace casi 3 años, a partir de una iniciativa de Luis Maldonado Venegas, presentamos en la Biblioteca Palafoxiana, el libro homenaje: HÉCTOR AZAR EL INVENTOR DE MAGIAS. Estuvimos ahí: Carlos Azar Manzur, Jorge Arturo Abascal, Saúl Juárez Vega y la que aquí habla. Y entre los muchos reconocimientos tardíos que se hicieron a la trascendencia del sujeto de acción, que fue el maestro Azar, nos cuestionamos el por qué esperamos tanto tiempo para rendirle tributo a uno de los hombres forjadores del teatro nacional.
Aunque, ya en su momento se propuso que la Muestra Estatal de Teatro llevara el nombre del maestro, es hasta la creación del Festival Internacional de Teatro Héctor Azar; que los alcances del nombre de este hombre del teatro poblano, comienzan a tener la resonancia correspondiente a la envergadura de su obra.
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Mucho podemos decir del maestro Azar, en especial acerca de su talento pedagógico y de su obsesión por el compromiso ético, para hacer un teatro que valga la pena. Pero esta memoria de los hacedores del teatro poblano, nos conmina para no dejar en el olvido a creadores escénicos, también importantísimos como: Elena Garro, una de las escritoras más relevantes de habla hispana; Ignacio Ibarra Mazari, fundador del Teatro Universitario; Miko Villa, dramaturgo, director, actor y compositor; “los divos”: Marko Castillo y Víctor Puebla, par de tremendos histriones, directores, diseñadores de producción y formadores de varias camadas de gente de teatro; sin menoscabo de una de las mujeres esenciales del arte y la cultura de este “poblano domicilio”, la actriz y escritora Ivonne Recek Saade; como tampoco podemos tirar al olvido, la aportación dramatúrgica de otro de nuestros talentos universitarios, Alejandro Ferrero.
Con esto damos cuenta del hueco, o como dijera el propio Azar, de la ingratitud hacia nuestros antecesores, basamento de la construcción de la hoy diversa teatralidad poblana. Quizá, los encargados del Festival Internacional de Teatro Puebla, Héctor Azar, podrían solventar este adeudo con nuestros baluartes teatrales, e implementar el reconocimiento in memoriam, para nuestros artistas de la escena: Elena, Alejandro, Marko, Víctor, Miko, Ivonne, Nacho Ibarra; el apasionado Mario Bonilla. Tal vez la versión in memoriam de la presea Héctor Azar, nos devuelva un poco de identidad a los tercos que continuamos haciendo teatro, para no estar como al margen de las coyunturas de la creación cultural y artística de Puebla.
Ya que en vida no se reconoció a los susodichos teatristas, que se les reconozca in memoriam; así lo esperamos.