En el centro del municipio de Esperanza un pequeño moto tractor recorre las calles todos los días. Arrastra insumos para la preparación de elotes hervidos que son del gusto de chicos y grandes: chile en polvo, mayonesa, limón y queso blanco, entre otras exquisiteces de la región.
Para eso sirven en el mejor de los casos moto tractores que la administración estatal panista ha entregado por todo el interior del estado, con una clara estrategia de reducir indicadores que miden el desarrollo en las zonas rurales: para nada.
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En otro punto de la geografía, al lado de un camino vecinal que conduce a un cultivo de chía dos automotores más se exhiben a la carretera con un signo de pesos. Es el aviso de ocasión entre productores agrícolas de dos aparatos que no sirven más que para trasladar las caguamas en un domingo futbolero en la comunidad aquella.
“Este señor (el gobernador) tiene asesores muy pendejos” en materia agrícola me dijo un productor agrícola de la zona cuando pregunto las razones de la venta de los aparatos como venta de garaje, ya cubiertos por el polvo del camino.
Sin la capacidad técnica para arar la tierra poblana con características propia de la región, este viejo interlocutor está lejos de saber que hay condiciones que explican la entrega de los aparatos enanos a diestra y siniestra.
Tan profunda y distante es la perspectiva de desarrollo del agro poblano entre un gobierno empeñado en “embellecer” lo que toca y las necesidades apremiantes de un sector dejado en el olvido por décadas de gobiernos que privilegiaron el libre mercado que nos ha dejado en la ruina.
En Puebla esa circunstancia se agrava: la sospecha de la corrupción asoma por todos lados. Los aparatos que han sido entregados desde que comenzó el gobierno de alternancia han sido facturados en unos 120 mil pesos en promedio cuando el valor real de cada uno de ellos no Rabasa los 45 mil pesos.
En febrero de 20l4 el sitio ladobe.com.mx documentó los sobre precios de los aparatos de origen chino que el gobierno ha entregado en 151 municipios, según estableció la Auditoría Superior de la Federación.
Tal vez por esa razón el delegado de la Sagarpa, Alberto Jiménez Merino quien es al mismo tiempo uno de los técnicos más calificados en el país en materia agrícola no haya figurado en uno solo de los actos de entrega de implementos agrícolas que Rafael Moreno Valle ha encabezado.
Con olfato y sentido común el funcionario federal que aspira a ser candidato al gobierno de Puebla decidió desmarcarse de lo que a todas luces intenta ser política pública en materia agropecuaria para un conjunto de improvisados, como el titular de Desarrollo Rural, Rodrigo Riestra un politólogo del CIDE que careció de mérito para ese campo de la ciencia.
Twitter: @FerMaldonadoMX