En un periódico de Querétaro llamado "Plaza de armas", un jueves 18 de diciembre del 2014, la nota de primera plana fue "milagro del Papa" y en un boceto bien hecho estaba en medio, el Papa Francisco y a su derecha, el mandatario de Cuba, Raúl Castro y a su izquierda el Presidente de los Estados Unidos de Norte América, Barack Obama. Dando por hecho que el jefe de estado del Vaticano había sido el mediador para que después de 54 años, Cuba y Estados Unidos, reanudaran relaciones.
Tarea nada fácil, un "milagro" así. Como lo decía el titular de ese diario. Un jefe de estado y/o el líder de la religión que más adeptos tiene en el mundo, un líder carismático, que llegó como relevo en un periodo en el cual la iglesia católica, no pasaba por su mejor momento, los casos y demandas de pederastia, la generación de nuevas religiones, marcaban un punto, si bien no crítico, sí un escenario en el que el Vaticano debía actuar de inmediato. Y así, Benedicto XVI renuncia al cargo, cuestión que no pasaba en la iglesia católica hacía 589 años.
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El Papa Francisco, al llegar al pontificado, de inmediato marcó diferencias con su antecesor, diferencias que seguramente ya todos conocemos, cambió el trono de oro por uno de madera, su ropaje es mucho más austero, etc. Y encima es de América Latina -América es el continente en el que se encuentra la mayor población católica en el mundo-, y eso mi estimadísimo lector, ayuda y mucho.
Así que la imagen del nuevo pontontífice fue genial y en las redes circulaban, las abismales diferencias entre ambos Papas y se diluía la razón por la cual un Papa renuncia y se convierte sólo en el segundo en hacer esto, ¡después de casi 600 años! Misterio sin resolver
Y sigue el Papa Francisco, con su enorme carisma y su casi perfecta imagen reanudando reflectores entre la relación cuba y Estados Unidos, sin ser protagónico, siendo muy cauteloso está digamos, endulzando esta relación férrea de dos países que tiene una historia.
En fin, antes donde enfrente decía "patria o muerte" se encuentra ahora la embajada de Estados Unidos en Cuba y el Papa, luego de haber sostenido una reunión muy ligera con Raúl Castro, llegó con todo y su carisma a Estados Unidos, donde fue recibido por el presidente Obama, su esposa y familia, subiéndose a un modesto carro fiat y no a la limusina como es lo usual, gesto que dará material a los medios mencionando ese acto de sencillez, no cabe duda que el Vaticano tiene un excelente marketing con el papa Francisco.
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