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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

De la Hillary tlaxcalteca, ¿a la Hillary poblana?

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Fernando Maldonado

Estudió Ciencias Políticas y ha trabajado en prensa, radio y televisión. Ha publicado en diversos medios. Autor de la columna Parabólica

Viernes, Septiembre 18, 2015

Si como el imaginario supone, la llegada de Martha Erika Alonso de Moreno Valle a la dirigencia del PAN estatal es la plataforma política de su marido el gobernador de Puebla para competir en la sucesión de 2018, será el último clavo al ataúd en donde descansen los restos insepultos de un proyecto que agoniza.

Insuficiente será el discurso para ponderar la equidad de género en espacios de poder para justificar un gesto que parece más monárquico que paritario, frente a una sociedad que aún ahora, rechaza cualquier asomo de instauración de gobierno heredado por sangre.

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Hace 152 años de que una corte de conservadores emitió su dictamen que establecía que “la nación mexicana adopta por forma de gobierno la monarquía moderada, hereditaria, con un príncipe católico”.

La historia está ahí, frente a los ojos de México y Europa. La suerte trágica de Fernando Maximiliano de Habsburgo y su consorte, la Emperatriz de México, María Carlota Amalia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia Coburgo, que murió ya bien entrado el siglo XX y sin gesto razón, inundada de sueños imperiales inasibles, en su febril alucinación.

Los proyectos de alcoba que trascienden a la escena pública casi todos, han sucumbido por razones políticas. Para encontrar paralelismos no hace falta ir al Cono Sur, como Argentina o los Estados Unidos. Cerca del territorio, en ese laboratorio político que ha sido Tlaxcala, está el más ilustrativo de los ejemplos.

En 2004 Alfonso Sánchez Anaya impulsó o no pudo impedir que su esposa, Maricarmen Ramírez García se impusiera como candidata al gobierno de esa entidad bajo las siglas del Partido de la Revolución Democrática, al que arribó su marido en 1998 cuando en el PRI cerraron sus puertas a las aspiraciones de gobernar ese pequeño territorio de la nación.

Sánchez Anaya había sido un mandatario con un gobierno exitoso, bien valorado por la sociedad tlaxcalteca y mejor evaluado en el centro del país. El proyecto que parecía navegar hacia un destino cierto se encontró con la turbulencia política de la división y el encono de un PRD que antes parecía imbatible bajo la dirección nacional de Andrés Manuel López Obrador.

Este reportero recuerda con claridad una escena que parecía sacada de un cuento decimonónico: Maricarmen Ramírez que ya era conocida como la Hillary de Tlaxcala en alusión a la esposa de William Clinton quien desde entonces mantenía aspiraciones presidenciales.

La esposa de Sánchez Anaya parecía levitar sobre un tapete típico elaborado por  los artesanos de Huamantla, de aserrín pletórico de colores que estallaban en el sol de mediodía, al salir de la Sala Miguel N. Lira, acompañada de otra consorte con aspiraciones presidenciales: era Martha Sahagún, esposa de Vicente Fox.

Medios como CNN y Univisión, además de la prensa nacional daban cobertura a esa mini cumbre de mujeres poderosas en el más pequeño estado del país. Ambas habían saltado del habitáculo sereno de la familia a la escena pública bajo el mandato de sus respectivos maridos.

En 2004 Maricarmen Ramírez perdió la elección a la gubernatura frente a otro ex priista converso al PAN, Héctor Ortiz en medio de una campaña marcada por los deslindes públicos o simulados de activos del perredismo, divididos todos por la ambición de la pareja Sánchez Anaya-Ramírez García.

Martha Sahagún perdería toda posibilidad de seguir el ascenso en el peldaño de la política partidaria en 2006, con el arribo a la Presidencia de México de Felipe Calderón Hinojosa, quien contra todo augurio tuvo el buen tino de esperar al término de su mandato para ver continuar la trayectoria política de su esposa Margarita Zavala.

Pasados los años Maricarmen Ramírez y Martha Sahagún han tenido un destino análogo: el cuidado de sus respectivos maridos, ya bien entrado el ocaso de la vida política.

La corte que acompaña a Rafael Moreno Valle y su esposa, la próxima dirigente en el panismo poblano, bien debería conocer algo de historia.

Twitter: @FerMaldonadoMX

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