La estrategia reformadora del Presidente Enrique Peña Nieto tiene objetivos muy claros, se trata de poner a México en la ruta de la competitividad mundial, pero nada de ello se logra si no logramos disminuir los niveles de pobreza que se agudizaron en los últimos dos sexenios.
Es por eso que antes de las reformas, el Gobierno de la República puso en marcha la Cruzada Nacional contra el Hambre que ha dado resultados, que se sigue ampliando territorialmente y en sus componentes de atención en materia de salud, educación y vivienda.
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Entre 2012 y 2014, en Puebla se logró reducir la pobreza extrema en un 1.44 por ciento, de acuerdo con las mediciones realizadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval); esto, en gran medida por la Cruzada que se arrancó a inicios de la presente administración Federal.
Es por eso que presenté ante el pleno del Congreso del Estado un exhorto que para que los municipios intensifiquen la atención a la demanda de la población, a través de los Comités Comunitarios de la Cruzada Nacional contra el Hambre.
El llamado es para que este programa de tal magnitud tenga la colaboración, pero sobre todo la voluntad de todos los órdenes de gobierno, particularmente de los municipios, para alcanzar la mayor cantidad de beneficios y beneficiarios.
El programa tiene alcances únicos que realmente van a incidir positivamente en reducir los niveles de pobreza y de disminuir la brecha de desequilibrios sociales.
De ahí que se requiere, en consecuencia de toda la disposición de los municipios para alcanzar metas, pero sobre todo para mejorar la calidad de vida de las personas, que es el objetivo primordial de tan noble política pública implementada por el Gobierno de la República y que es eje transversal para reducir la pobreza en México.
La demanda de necesidades en los 64 municipios considerados dentro de la Cruzada es creciente y requiere la atención de las autoridades municipales para que se conviertan en soluciones.
No tengo duda que este es un programa que verdaderamente da resultados, que no es mágico, que no es clientelar, que requiere del trabajo coordinado con los niveles de gobierno y que, efectivamente, va dejando saldos positivos en el camino.
El propio presidente Enrique Peña Nieto lo ha señalado: es un Programa que seguirá ampliando sus esfuerzos para llegar al mayor número de personas que lo necesitan.
La Cruzada requiere que nos involucremos todos, desde nuestra trinchera, para llegar resolver lo más elemental de nuestros compatriotas que viven en condiciones de vulnerabilidad en Puebla y en el país.