No me queda la menor duda que el Partido Revolucionario Institucional está en una nueva etapa desde su regreso a la Presidencia de la República, en un proceso de transformación y modernización que empata con la nueva realidad que vive el país y con las condiciones propias de cada estado y cada región.
Hoy como nunca tiene liderazgos fuertes a nivel nacional que acompañan la estrategia nacional impulsada por el Presidente Enrique Peña Nieto.
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Lo digo porque es indispensable hacer un reconocimiento público a la dirigencia nacional saliente del PRI, encabezados por César Camacho e Ivonne Ortega, un par de políticos de primerísimo nivel, que han cumplido a cabalidad con su encomienda, comprometidos hasta la médula con México y que dejan las bases institucionales del tricolor para una gestión de primer orden, ahora bajo la conducción de Manlio Fabio Beltrones.
Ivonne Ortega y César Camacho no solamente fueron mis jefes durante la oportunidad que tuve al frente del Comité Ejecutivo Estatal del PRI, sino que además fueron conductores y amigos que me permitieron crecer como político.
Resaltan de su trabajo los valores partidistas que fueron capaces de permear en todos los niveles de la militancia, su permanente cercanía con los cuadros en formación, la responsabilidad total a la enfrentar las batallas electorales y, sobre todo, la capacidad de traducir el proyecto de nación del Presidente Peña Nieto en estrategia partidista de apoyo en bien de México.
Cuando uno pone en la palestra estos liderazgos y su capacidad de compromiso con la nación, incluso por encima de intereses muy legítimos personales o políticos, se entiende por qué el PRI sigue siendo una opción real, competitiva y cercana a los ciudadanos.
Para Ivonne Ortega y César Camacho, como los grandes políticos que son, tienen en puerta encomiendas muy importantes para el rumbo de la nación, ahora en la Cámara de Diputados, por lo que su contribución a la estrategia nacional de país continúa con el vértigo y capacidad que les caracteriza.
En particular me siento muy honrado por la oportunidad de haber trabajado de manera muy cercana con Ivonne Ortega, quien me integró a su equipo en diversas tareas y hoy es justo no solo agradecer y reconocer, sino también es momento de comprometerse para las mejores causas en el futuro.
Hablamos, pues, de liderazgos que México necesita.