...A. Jiménez Merino, ya alzó la mano
Los políticos “chapulines” perdedores, que irresponsablemente abandonaron el cargo para buscar otra responsabilidad mayor, ahora regresan a sus puestos con la cola entre las piernas. Triste y lamentablemente los vacíos legales les permiten cómodamente saltar de un cargo a otro, con la garantía de que si la aventura política no es favorable, pueden volver con todos los “honores” y prebendas. Esta situación, para desgracia de la ciudadanía, solo pasa en Puebla y, por supuesto en México.
Más artículos del autor
Por su fuera poco, -el cinismo sin límites-, los candidatos ganadores: Víctor Manuel Giorgana del PRI y Miguel Angel Huepa del PAN, regresan a sus curules en el Congreso del Estado, no importa que sea por solo dos meses, lo importante es seguir disfrutando del fuero y del salario, es decir del poder y de la dieta, mientras esperan el momento de marchar en el tren de la Revolución con destino hacia San Lázaro.
Los diputados locales que retornan derrotados a ocupar su curul en el Congreso del Estado, son: José Esquitín Lastiri del PAN y Geraldine González Cervantes. Los regidores vencidos, que también regresan, son: Angel Trauwitz y Xavier Albizuri Morett.
Un caso especial es el de Mario Rincón González, quien contendió en el pasado proceso electoral para diputado local y ganó, pero por “convenir a sus intereses”, luego de rendir protesta, solicitó licencia para integrarse al gabinete morenovallista, sin importar los compromisos hechos con los ciudadanos que votaron y creyeron en él. Ahora, luego de perder las elecciones en el distrito VII con sede en Tepeaca y ver que su estrecha languidece, decide regresar al Congreso del Estado para ocupar su curul que abandonó.
ALBERTO JIMENEZ MERINO LEVANTÓ LA MANO
Los tiempos políticos se acortan, los suspirantes se inquietan y la ebullición alcanza temperaturas poco vistas. A la larga lista de aspirantes a suceder a Rafael Moreno Valle en el gobierno del Estado, se sumó Alberto Jiménez Merino, actual delegado de la Sagarpa, quien es un buen activo del priismo poblano.
Jiménez Merino, con un largo caminar dentro de la vida pública nos comentó: “Estoy consciente que se requiere de un priismo más reflexivo, propongo buscar mayor aglutinamiento y cohesión con las bases, con el propósito de que lleguemos fortalecidos al 2016 y 2018 y de esta manera demostrar que el Partido Revolucionario Institucional tiene la fuerza para recuperar Casa Puebla.
“Estoy preparado para la chica, mediana y grande, -refiriéndose a la gubernatura poblana-, pero lo importante es tener el apoyo del PRI y el respaldo de la ciudadanía poblana, que hasta antes de las elecciones pasadas nos daban por desahuciados. Demostramos que el PRI entró en una nueva dinámica, gracias al trabajo del ex gobernador de Durango, Ismael Hernández Deras, delegado del CEN del PRI quien vino a romper inercias negativas y los resultados están a la vista”.
Hasta aquí las palabras textuales de Jiménez Merino, pero la verdad, los dirigentes priistas poblanos, con una carga de intereses personales y con un abandono total a las bases, difícilmente podrán construir la unidad, más cuando la disputa entre los grupos amenaza, no la ruptura, sino la total fragmentación priista.
De allí que los otros suspirantes: Juan Carlos Lastiri, Alejandro Armenta Mier, Juan Manuel Vega Rayet, Blanca Alcalá, Enrique Doger y Javier López Zavala, deben abandonar las niñerías, hacer a un lado intereses de grupo y voltear la cara hacia las bases. Ellos andan como loquitos por los resultados obtenidos en el pasado proceso electoral, pero la verdad, el PRI no ganó, perdió el morenovallismo, porque todos, -y todos son todos-, se fueron contra los candidatos del señor de los cerros. Ante esta tesitura y tendencia: ¡Sálvese el que pueda..! SALUCITA DE LA BUENA.
fomca_49@yahoo.com.mx