Siempre después de un triunfo o una derrota, como es el caso, hay emociones y hay que tratar de hacer el análisis sereno y objetivo, habiendo pasado algunos días.
Hay que hacer una valoración, por un lado, a nivel nacional. En la prensa ya han estado apareciendo análisis interesantes y lamentablemente, el resultado para el PAN es pésimo. Vamos a tener un grupo parlamentario federal muy pequeño y en las gubernaturas el escenario es muy lejano al esperado. Me parece que la dirigencia nacional tiene que, en un ejercicio de rendición de cuentas, hacer un diagnóstico serio sobre qué ocurrió y las razones de este resultado.
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A nivel local no puede ser tan simplista nuestra reflexión y basarnos únicamente en el comparativo del número de distritos que alcanzamos en la pasada elección –cuatro- con el de ahora –siete-. Tenemos que considerar más datos: el número de votos que obtuvo el partido, el porcentaje de los mismos, el grado de participación ciudadana, etc. Tenemos que ver otros elementos como, por ejemplo, las propias expectativas que se habían creado, es decir, si yo no esperaba ganar ningún distrito y gano ocho, concluyo que fui exitoso; pero si yo presumía que iba a ganar 13 de 16 distritos y sólo alcanzo siete, estoy frente a un evidente fracaso.
Si vemos los resultados por distrito, el número de votos para el PAN bajó drásticamente. En el municipio de Puebla, el PAN no alcanzó siquiera su votación histórica, su voto duro, y yo creo que aquí vale la pena que empecemos a hacer un deslinde de responsabilidades. También me parece que la dirigencia municipal tiene que hacer, en un ejercicio de rendición de cuentas, un diagnóstico y decirnos a los panistas por qué se obtuvo tan mal resultado. Porque obtener un distrito en la capital es un muy mal resultado, sobre todo porque se había presumido que el carro completo sería una realidad, que nos llevábamos cuatro de cuatro. Al no ser así ya estábamos hablando de un fracaso, pero si queda uno de cuatro el fracaso es monumental y la dirigencia municipal tiene que dar cuentas y explicar las causas de este descalabro.
De acuerdo con el archivo histórico de resultados electorales del Instituto Nacional Electoral, se puede observar que el PAN obtuvo la votación más baja, desde el año 2000, en los cuatro distritos de la capital.
Si vamos revisando más a fondo, encontraremos que en las secciones donde había un voto duro panista, la gente no fue a votar. Eso quiere decir, desde mi punto de vista, que los candidatos no respondían a las expectativas del propio electorado panista. El año pasado advertí que era importante que tuviéramos candidatos plenamente identificados con el PAN, que siendo una elección federal necesitábamos llevar perfiles diferentes, diferenciados de otras fuerzas políticas, porque son los que van a defender en el Congreso de la Unión los postulados y la plataforma propia y, desgraciadamente, los perfiles que propusimos como candidatos no lograron entusiasmar al propio electorado panista. El simpatizante panista no se sintió representado y por eso no salió a votar. En algunos casos, fueron por otras opciones o de plano, terminaron anulando su voto, siguiendo las invitaciones de destacados periodistas e intelectuales nacionales.
Aquí el comparativo de los distritos de la capital ganados por cada partido desde 1994:
Año Distrito 6 Distrito 9 Distrito 11 Distrito 12 1994 PRI PRI PRI PRI 1997 PRI PRI PRI PRI 2000 PAN PAN PAN PAN 2003 PAN PAN PAN PAN 2006 PAN PAN PAN PAN 2009 PRI PRI PRI PRI 2012 PRI PAN PAN PAN 2015 PRI PAN PRI PRI Año PAN PRI 1994 0 4 1997 0 4 2000 4 0 2003 4 0 2006 4 0 2009 0 4 2012 3 1 2015 1 3
No podemos cerrar los ojos y “darle vuelta a la página”. Hay que llegar a conclusiones, hay que deslindar responsabilidades y hay que redefinir el rumbo.
Juan Carlos Espina von Roehrich
Regidor del H. Ayuntamiento de Puebla
juan.espina@pueblacapital.gob.mx
@juancespina
FB JuanCarlosEspina.70
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