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¿Por qué ganaron los que ganaron? | Erika Rivero Almazán
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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Por qué ganaron los que ganaron?

Erika Rivero Almazán

Erika Rivero Almazán nació en la Ciudad de México. Estudió la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep) y la maestría en Letras Iberoamericanas en la Universidad Iberoamericana Golfo-Centro. Desde los 6 años comenzó a escribir historias. Desde esas fechas escribió sus primeros cuentos.  A los 19 años inició como reportera de la sección Cultural en El Sol de Puebla.  Posteriormente se hizo responsable del área política en esa casa editorial. Más tarde trabajó como reportera en el periódico Cambio, TL Cable de Puebla y en el noticiario radiofónico CN Radio. Fue jefa de información en la revista y periódico Intolerancia. En 1999 el ayuntamiento de Puebla le otorgó la Cédula Real. Su columna políticaLos Conjurados la comenzó a escribir en el diario Intolerancia, después en Síntesis, en el periódico Cambio, en el Heraldo de Puebla, en Milenio, en e-consulta, en el noticiero de Tribuna Radiofónica y en Periódico Digital. En el periódico digital Statustuvo una sección llamada La Ciudad y Eros, en donde escribió una serie de cuentos eróticos. Demonios, Ángeles y Sexo fue su primer libro, editado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y prologado por Pedro Ángel Palou García. Al siguiente año participó como cuentista en el libro publicado por el CONACULTA “Volver a los 17”. Fue titular del programa radiofónico Los Conjurados en la 10.10, Mujeres de 10 en Tribuna Comunicaciones, y posteriormente de Más Sana en ABC Radio.  Actualmente sigue escribiendo sobre política, continúa participando en programas de radio, televisión, y es directora de la revista Más Sana.

Lunes, Junio 15, 2015

En el recuento de los daños del domingo 7 de junio, me senté a platicar con varios operadores de campaña que habían ganado. Ellos llegaron a las siguientes conclusiones, y algunas de éstas echan por tierra algunas verdades que se consideraban absolutas. Hoy ya son sólo mitos. En específico, ¿qué hicieron y que no aquellos candidatos que hoy ya pueden tener la seguridad de que tendrán su curul en San Lázaro? Aquí sus estrategias.

  • Ser etiquetado como ‘candidato del gobernador’ no es garantía. Claro que es un factor a favor, sobre todo en el reciente proceso en donde la única forma de convertirse en candidato era ser palomeado por el gobernador en el caso del PAN, y del CEN, en el PRI.
  • Ganaron aquellos que rompieron paradigmas. Aunque fue una elección intermedia, no existió una campaña ‘paraguas’, aquella que protege y le da dirección a todos los candidatos de un determinado partido para uniformar estrategias. Así, hubo candidatos como Juan Pablo Piña que optaron por crear una figura simpática en una botarga como ‘Juanpi’ (una piña enorme con lentes, que a su vez le daban paletas sabor piña a los niños), un jingle pegajoso de Julión Álvarez; o como Miguel Ángel Huepa que alquiló los vehículos más económicos de Cholula: unos triciclos que vendían elotes, con foquitos de colores intermitentes, su imagen y a todo volumen su jingle personalizado.
  • No fue una elección de estructuras sino de estrategia. El domingo 7 de junio no fue una competencia de estructuras, es más, podemos asegurar que fue lo contrario: cada candidato debió de reclutar a su propio equipo de campaña y engrasar sus engranes para que funcionara.
  • Fue una campaña individual. Aquí se trató de decisiones particulares y acciones individuales: desde negociar con líderes regionales, seleccionar un discurso propio y elegir formas de promoción muy singulares.
  • Ganó el discurso blanco. Es decir, cada quién optó por entrar a la guerra de lodo o no. Quienes se abstuvieron tuvieron un mejor resultado que aquellos que denostaron, criticaron y hasta inventaron historias en contra de sus enemigos políticos. El electorado  rechazó la confrontación y las campañas negras.
  • No fue necesario el derroche de recursos. Hubo candidatos que comentaron ‘en corto’ que hasta les sobró el dinero. Me explico: es necesario contar con recursos el mero día, para los operadores pues, pero no propiamente para ‘pagar’ el voto, como se había practicado en recientes elecciones. Se requirió de más trabajo (hasta de 19 horas diarias), mejor organización y estrategia más eficaz, como la utilización de las redes sociales para difundir los actos de campaña. 
  • La gente salió a votar por un factor emocional. Y como tal, emitió su opinión sobre ‘lo que siente’ de los candidatos que les presentaron.  Unos gustaron más que otros. Y los resultados están a la orden.
  • Escucharon consejo. La humildad fue vital. Dejarse guiar por un equipo, estar atento y aceptar los números que arrojaban las encuestas de salida y los sondeos de opinión fue determinante para que, con humildad, modificar la estrategia y hacer los cambios necesarios para superar al adversario.
  • Pesó la imagen sobre la marca. Cada vez toma mayor importancia la imagen personal de cada candidato, así como su comportamiento y su discurso, mucho más que el partido que enarbolen. De ahí que el candidato que fue malo, el votante lo expresó como tal, sin importar que respondiera a los intereses de un partido en particular. También fue vital su conexión con la gente: ganaron aquellos que recorrieron mercados, juntas auxiliares, pueblos, saludaron y abrazaron a todos. Quienes gastaron sus suelas, pues.
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