Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La tarea después de las elecciones

.

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Junio 15, 2015

Lo antiguo de los arraigados modos priistas de leer los hechos lo aporta el presidente del PRI César Camacho.

Luego de la histórica paliza que le da a su partido el electorado de Nuevo León, sale Camacho en defensa del gobernador Rodrigo Medina: “En absoluto se le achaca la derrota. Rodrigo ha contado, cuenta y contará con el respaldo de su partido...”

Más artículos del autor

Ahí está de cuerpo entero la vieja pretensión de tapar el sol con un dedo. Ni una pisca de autocrítica. Ni por asomo un análisis objetivo, franco. Una visión torpe, diametralmente diferente a lo que ve y lee la gente por los medios.

Uno imagina que si personajes así y con tal visión de ese modo le hablan al presidente Peña Nieto, todo queda muy claro…

Tan sencillo como admitir que en las tres urbes más importantes del país, el DF, Monterrey y Guadalajara, los tres grandes partidos sufrieron un terrible voto de castigo. Asimilarlo es una postura realista, madura e inteligente.

Y luego del recuento, la revisión de errores y la preparación de nuevas estrategias.

Siempre partiendo de la falibilidad común. Incluso reconociendo los ciertos ajenos. Y en la disección de los resultados, la admisión de yerros y factores con nombre y apellido.

Ah, pero también, el apapacho por los aciertos propios. Un ejemplo: no se ha visto de la dirigencia nacional priista, un elogio merecidísimo para dos de sus abanderados locales, Alejandro Armenta y Víctor Giorgana, que se batieron contra formidables adversarios y salieron exitosos.

Una crítica honesta pasa, necesariamente, por la autocrítica.

Atrincherarse en vetustos moldes apuntala la muy extensa desaprobación al presidente y su gobierno.

Suelen decir los estrategas políticos, a mi juicio correctamente, que el discurso de la derrota, si es inteligente, se convierte en el primer mensaje de la siguiente campaña. Y así es.

Pero con esas posturas  de Camacho, “mal empieza la semana quien se muere el lunes”.

Y esa honestidad que se reclama, es lo mínimo esperable de todos los demás actores políticos.

Del gobierno federal, desaprobado por el 76% de la gente según recientes encuestas, y no obstante ello conservando un importante peso y control en la cámara de diputados, lo previsible sería un profundo golpe de timón.

Y el escenario no es otro que el conflicto magisterial. Basta con alimentar con información confiable a la opinión pública sobre la endeble posición y argumentación de los dirigentes de la CNTE y grupos adláteres, exhibir que lo que está detrás es una violenta maniobra política para defender una montaña de prebendas, vicios y corruptelas, punto.

Una buena parte de la sociedad está harta de provocaciones, atropellos, holgazanería y chantajes. Está, asimismo, sensible a respaldar un acto de autoridad bien fundado.

Una inteligente campaña de comunicación ofrecería al gobierno los elementos para actuar con la fuerza del derecho. Y de este modo, en una semana arrancaría puntos de confianza y credibilidad que hace meses no consigue con evasivas, simulaciones y cobardía.

De los dirigentes de los partidos tradicionales, lo que apunta el momento es tomar conciencia de su enorme parte de responsabilidad en la mala marcha del país. Su complicidad pactista y obcecada postura de cubrir yerros de sus gobernantes lo mismo en Nuevo León que en Guerrero, en Michoacán que en Sonora, en Guadalajara o en Cuernavaca, les impone rectificar y hacerse a un lado. No estorbar las nuevas expresiones políticas.

Y a los triunfadores, sobre todo a aquellos que emergen producto de un hartazgo y descontento generalizado, la realidad les marca demostrar con hechos que la energía social que nutre un resultado favorable, es sólo una parte de la democracia, acaso la más dinámica y caliente.

Corresponde ahora moderar la expectativas levantadas, aterrizar compromisos, incorporar a la sociedad de modo práctico y funcional, aplicar efectivamente la ley y encarcelando gobernantes y funcionarios abusivos lejos de la mínima complicidad que acostumbramos ver en toda transición.

No borrón y cuenta nueva, porque en toda estructura hay piezas útiles fruto de la honestidad y años de experiencia, y el manotazo en la mesa suele ser torpe e injusto si no se nutre de criterio.

Ahí tienen buena parte de la tarea. La sociedad observa y, ya lo vimos, está dispuesta a tomar parte.

xgt49@yahoo.com.mx

Vistas: 951
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs