A partir de los años 70´s del siglo pasado se empezó a retomar en Inglaterra el tema de la transparencia en el gobierno y de ahí en adelante, hasta nuestros días, el concepto se ha ido asentando en casi todos los países del mundo como parte de un concepto más amplio que es lo que conocemos como gobierno abierto. En su concepción original, trataba diversas cuestiones relacionadas con el secreto de Gobierno e iniciativas para abrir las ventanas del sector público hacia el escrutinio ciudadano, con el objeto de reducir la opacidad burocrática.
Siempre se ha tenido la idea que el ejercicio de gobierno es como una caja negra en la cual los procesos son obscuros para los actores externos a este sector, esto generó la necesidad de clarificar estos procesos a través de cambiar la concepción, con la transparencia, de una caja negra a poner al gobierno en una caja de cristal. Así, por casi más de dos décadas hablar de transparencia significó debatir acerca del acceso y la libertad de información, la protección de datos, la reforma de las leyes sobre secretos oficiales y la necesidad, en una democracia sana, de poder obtener información sobre las actividades del Gobierno y sobre su disponibilidad para la opinión pública y el ciudadano común.
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Pero es quizá la apertura del mundo a una economía global lo que pone a la transparencia como un concepto clave del desarrollo y crecimiento de las democracias modernas. A través de diversos estudios se observa que la capacidad de las instituciones y su vulnerabilidad a la corrupción son factores que inciden de forma significativa en el desarrollo económico de cualquier nación. Así una recomendación de todos los organismos internacionales a estados preocupados por su crecimiento fue evitar la corrupción.
Es entonces que todos estos intentos por fortalecer los gobiernos al ponerlos en una caja de cristal pasan de ser un requerimiento a buscar hacerlos parte de una cultura de las sociedades democráticas. Se puntualiza que la transparencia fomenta la honestidad y la integridad en el servicio público, ayuda a prevenir y a combatir la corrupción, promueve la responsabilidad y la eficacia en la gestión pública, y se subraya que empodera a los ciudadanos para evaluar a sus autoridades y exigirles que rindan cuentas. Y si bien hoy se entiende que junto con la accesibilidad y la capacidad de respuesta, la transparencia es parte de un concepto más amplio denominado Gobierno Abierto, debemos señalar que el ejercicio de esta es lo que garantiza el interés de lo político por hacer público el ejercicio de gobierno.
El último reporte de transparencia que se genera en base a la percepción de la corrupción en los países demuestra que Dinamarca es el país más transparente de 175 países revisados y, por su parte, Corea del Norte y Somalia son los países con mayor percepción de obscuridad o corrupción. México se encuentra en el lugar 103 de esta lista y por esto es importante mencionar que este tema no está olvidado en nuestro país. Recientemente se ha promulgado una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública que debe lograr en el corto plazo hacer que nuestro país remonte lugares y se encuentre en una mejor puntuación y lugar dentro de los países que conforman este estudio. Todo ciudadano tiene derecho a conocer cómo y en qué se invierten los recursos públicos; tiene derecho a saber qué hacen sus autoridades y cuáles son sus resultados.
El posicionamiento en el tema es importante para cualquier país porque fortalece la certeza de inversiones al generar confianza en sus instituciones pero, quizá lo más importante de apropiarse este tema es que los ciudadanos tendremos mayor certeza sobre los gobiernos que tenemos y sus acciones y por tanto, fortaleceremos la confianza en ellos haciéndolos menos vulnerables a la corrupción y por ende, mejoraremos las sociedades en que hoy vivimos.