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Presupuesto Nacional Base Cero, Instrumento para el Desarrollo | Alberto Jiménez Merino

Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Presupuesto Nacional Base Cero, Instrumento para el Desarrollo

Alberto Jiménez Merino

Ingeniero Agrónomo. Exrector de la Universidad Chapingo. Trabajó como secretario en 3 administraciones estatales. Consultor FAO. Tiene 3 Doctorados Honoris Causa y 15 libros escritos. Candidato del PRI a la gubernatura 2019.

Domingo, Abril 12, 2015

Tradicionalmente la integración del Presupuesto de Egresos, en los ámbitos que me han correspondido y de otros que también he conocido, se hace tomando en cuenta la últimaasignación anual más el porcentaje de inflación de ese mismo periodo. Muchos esfuerzos de planeación, no muy abundantes por cierto, se encuentran con esta inercia de hace varios años.

Si por inexperiencia, desconocimiento, intención o de manera involuntaria, no se ejerce el presupuesto asignado, éste debe devolverse a las tesorerías y se pierde para próximas asignaciones por no haberse gastado.

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No ha existido un modelo general de asignación presupuestal que atienda de fondo los problemas nacionales, las necesidades más prioritarias de la gente. Muchos programas de apoyo sólo han contenido el problema, que indudablemente es un avance, pero no lo han resuelto y, en muchos casos, lo han acrecentado.

Los recursos públicos son para atender las necesidades de la población y estas inician con el acceso al agua, a los alimentos, a una vivienda digna, desarrollo de capacidades, salud y empleo digno para la obtención de ingresos dignos.

Ésto requiere de un modelo de asignación presupuestal que ayude a generar bienestar como ya se hace en buena medida actualmente, pero también que genere riqueza para sostenerlo. Y es que las familias que reciben apoyo para las mejoras de sus condiciones de vida no tienen recursos para pagar el costo de los servicios recibidos, como el agua y la luz por ejemplo.

El presupuesto no considera el mantenimiento y rehabilitación de las obras construidas. Todo debe ser nuevo. Posiblemente para destacar la inauguraciones. Pero hay ejemplos sobrados donde las obras han cumplido su vida útil que incluso requieren sustituirse. Tal es el caso demuchas carreteras, calles, banquetas o las redes de agua potable y drenaje.

También es común que se limite la compra de vehículos aunque las flotillas existentes ya no tengan la utilidad requerida. Pero posiblemente lo más grave es que se reduzca la contratación de recursos humanos en áreas como la seguridad pública, la educación, la salud y la capacitación y asesoría técnica.

Los presupuestos en el campo, grandes o chicos, que no tienen personal técnico para la entrega de los recursos, para su seguimiento y acompañamiento para potenciarlos, pierden inevitablemente su impacto. Porque además, seguimiento y evaluación es lo más escaso en las políticas públicas. Y si no se pueden otorgar apoyos materiales, nunca se deje de dar capacitación y asesoría, el punto de partida del desarrollo productivo.

Por ello, adquiere gran relevancia el anuncio del Gobierno de la República para abandonar las viejas formas de presupuestar y dar paso al presupuesto base cero, una especie de borrón y cuenta nueva, muy necesaria por los resultados que en materia de pobreza, salud, alimentación, deterioro ambiental y educación hemos tenido en los últimos 25 años.

Mientras no se integre el catálogo de problemas y necesidades nacionales, regionales, estatales, municipales y comunitarios, no se puede priorizar nada, porque no sabemos cuáles son los más y los menos importantes.

Mientras no existan plazos para atender esos problemas y necesidades, vamos a seguir hasta la eternidad atendiendo de manera parcial y aislada en función del conocimiento, la voluntad y las intenciones de los responsables de los titulares de los distintos órdenes de gobierno.

Si no conocemos el total de problemas y necesidades, no podemos justificar los recursos requeridos para cada caso y no podremos establecer los plazos de atención. No podremos definir lo que se puede hacer en tramos de 3 o 6 años según el caso y orden de gobierno.

Hay experiencias que indican que en no más de 18 años es posible resolver los principales problemas, si se aprovechara lo mejor de administraciones anteriores y no se inventara el gobierno cada sexenio.

Si enseñamos a los niños y jóvenes a resolver los problemas de hoy, en una sola generación se resolvería la mayoría de éstos. Puede ser momento de la Ley Federal de Planeación, que casi no se ha aplicado desde 1980. La pobreza, el deterioro ambiental, la desnutrición, la obesidad, el sobrepeso y otros problemas así lo demandan con urgencia.

@jimenezmerino

Fb: alberto.jimenezmerino

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