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OPINIÓN

El poder, multivisión, Aristegui...

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Marzo 16, 2015

El episodio que vive Carmen Aristegui es el típico caso de “matar al mensajero”. Si el mensajero nos trae malas noticias, la sentencia es acabar con él,  el homicidio. Si sus mensajes son perturbadores, incómodos, impertinentes, no hay que ir a la fuente. Hay que asesinar al mensajero.

Él es quien está mal, no lo que está atrás de lo que dice.

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Eso se ha visto en el país infinidad de veces. Son los procederes de una concepción bárbara del poder. El poderoso, por sí o por sus cercanos,  es empujado a tomar la espada. Las más de las veces el procedimiento no es tan directo. Tiene recovecos, es tortuoso, se vale de personeros dúctiles y solícitos.

En ocasiones son del poder, en otras de la misma casa censurada. Es el caso de Multivisión.

La historia del país registra casos similares, muchos. Medios y periodistas se han abierto paso a bayoneta calada. Las trayectorias y los prestigios, escasos,( frente a un océano de sumisión y mediocridad) se han fraguado literalmente en un calvario. Y este ha incluido dolorosas caídas y crucifixiones. Scherer y Buendía son dos ejemplos emblemáticos.

Dos de un mar profundo. Dos casos tan solo, de los más resonantes y notorios. Pero a lo largo del país hay infinidad de pequeñas historias semejantes a aquellas del poder contra periodistas y medios. Muchas se pierden en el anonimato y la geografía. Y como el camino del deber y la ética no rinden frutos materiales, lo cómodo  es lo contrario.

El  doblez. Optar por el camino del silencio voluntario, mediante concesiones, contratos, privilegios, convenios,  prebendas o migajas. Según el sapo es la pedrada. Y podemos ver sapos por doquier. Sapos en medios sumisos y anodinos, sea en la prensa, la radio o la televisión. Hay ahí periódicos, revistas, concesiones de radio y canales de televisión.

Sapos y ranas que por voluntad propia hinchan fortunas. Hinchan también la figura, claro.  A veces con fama o popularidad, siempre pasajera. Mieles efímeras que engolosinan a los protagonistas un tiempo. Al final,  son piezas desechables, de recambio. Y vienen otros con el espinazo igualmente aceitado.

No espere hallar prestigio en todo ese zoológico. Hay fama, dinero, fortuna, “felicidad” comprada. La honorabilidad y el respeto son ropajes que no les quedan.

Los poderosos terminan por hacer arreglos de cúpula. En esos cenáculos ponen sobre la mesa sus intereses reales, por lo común no son otros que el dinero. El poder político compra. En casos extremos elimina físicamente. El poder empresarial propone una tarifa, más no tiene capacidad de regateo. Termina por aceptar, o coloca su propia cabeza en la guillotina y puede perderlo todo.

Aquel compra. Este, gustosísimo, vende.

Lo común es entregar en un escenario oscuro, pero en charola de plata, la cabeza de la víctima.

Ello evidencia que en el campo privado, la libertad de prensa o de opinión empieza y termina en el escritorio del dueño del medio, del que manda.

El libro “El Tigre. Emilio Azcárraga y su Imperio Televisa”, consigna una anécdota brutalmente reveladora del “poder periodístico” de los zares fácticos del país.

Detalles más o menos, dice que en cierta ocasión comían en un restaurante de la zona rosa Emilio Azcárra, Paco Rojas, prominente hombre del gabinete presidencial en turno, Jacobo Zabludovsky y Guillermo Ochoa. En un momento Rojas le dijo a Zabludovsky que le estaba muy agradecido por el despliegue que le había dado a una información en su noticiario estelar “24 Horas”.

Azcárraga  lo paró en seco y le dijo, palabras más o menos:

-Mira Paco, no te confundas, estos son mis gatos –se refería a Ochoa y Jacobo-, hacen lo que yo les digo, las decisiones en Televisa las tomo yo, nadie más.

Los comensales aludidos se quedaron mudos y con la cucharada de sopa a medio camino.

Esa es la catadura de los poderes fácticos en nuestro país, hablando de los medios y los dueños.

xgt49@yahoo.com.mx

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