¡Ni hay sangre! ¿cuáles golpes? cuestiona el Ministerio Público a Rocío cuando acudió con algunas costillas rotas a denunciar su caso por violencia intrafamiliar. Me relata que en esa ocasión, su marido "brincó encima de ella" en un arranque de celos y borrachera. (En agradecimiento a su confianza no publicaré su nombre verdadero, vive amenazada de muerte).
Lleva 14 años de casada con un chofer de transporte público muy conocido en la región de Huejotzingo ( por su apodo y trato grosero al pasaje) y en su intento por contener la violencia que empezó hace 7 años frente a los ojos de sus cuatro hijos, decidió aprender clases de defensa personal.
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¿Qué tipo de clase estás tomando? - le pregunto- "Kick boxing al menos para esquivar los golpes" me contesta por teléfono, tras compartirme la indiferencia que encontró en el MP de Cholula a pesar de exponer los detalles del maltrato físico y emocional.
Se asume víctima del mal carácter de su marido- de quien por cierto sospecha tiene una nueva familia-; me duele escuchar a una mujer que ha soportado bofetadas y patadas inclusive en la madrugada, cuando este cobarde irrumpe con insultos y golpes, ahogado en alcohol y tras días de desaparecido.
Rocío de 36 años de edad dice que "no hace nada" aunque sus labores de ama de casa, tejido de gorros y cambio de cierre de pantalones representan un esfuerzo extraordinario dentro de su infierno cotidiano.
Él la culpa de "provocar" la agresión física y ha llegado al extremo de prohibirle salir y amenazarla con un cuchillo para recordarle que su vida tiene dueño y sin él, los niños de 6, 9, 11 y 14 años -respectivamente- no tienen futuro.
Con las costillas fracturadas después de la golpiza más fuerte que ha recibido al momento, el Ministerio Público de Cholula desanimó a Rocío a iniciar el proceso de divorcio, la primera respuesta no fue tan estúpida como la segunda ¡Un divorcio por violencia tarda años, le saldría costoso y en todo caso necesita verse el daño físico!
En julio del 2014 acudió nuevamente a los juzgados civiles, me cuenta enojada que se burlaron de ella; no sabe quien la atendió, únicamente recuerda que un sujeto le propuso "hacerle el favor" para que su marido fuera acusado por violación y así garantizar años de cárcel.
Rocío creció en un ambiente violento, sus padres reñían y usaban los puños en todas las discusiones. Lamenta haber repetido el patrón encontrando una pareja que ha pisoteado su dignidad humana. No quiere que sus hijos crezcan víctimas y en sus vidas conyugales sean los victimarios de la violencia en el hogar.
Vive desesperada buscando escenarios legales para separarse de su verdugo, garantizar su seguridad y obtener la pensión alimenticia. El patán de su esposo le advierte constantemente que sin una nómina que demuestre su empleo de chofer será imposible arrebatarle un centavo para los niños. Ella teme que el divorcio sea su tiro de gracia.
Antes de colgar y ofrecerle canalizar su caso ante el Sistema DIF Estatal le pido a Rocío que no se rinda, que su valentía es muy meritoria y encontrará el apoyo legal y psicológico para romper esas cadenas que le han destruido algo más que un par de costillas.
Le recuerdo que ningún hombre tiene derecho a maltratarla; que su voz será escuchada y encontrará la fuerza interna para empezar a escribir una nueva historia, a salvo y con sus hijos. Ruego por eso, así como por leyes que castiguen con dureza a estos agresores y que en el Ministerio Público destierren la humillación hacia las mujeres en situaciones de peligro.
Mi cuenta en Twitter @estradapaty