Parece una broma –y de muy mal gusto- ver a comisiones de la Cámara de Diputados aprobar un acuerdo en el que piden al secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, “demandar” a las autoridades de Estados Unidos un castigo y juicio para los policías responsables; por si no fuera suficiente cinismo, Enrique Peña Nieto pronunció las siguientes palabras “reitero la condena de México al uso desproporcionado de la fuerza por parte de miembros de la policía de Pasco, Washington, en Estados Unidos, en contra de un mexicano, de Antonio Zambrano Montes…”. Es increíble que las autoridades mexicanas se muestren indignadas de la muerte de Zambrano, pidan juicio y ofrezcan ayuda jurídica a los familiares de la víctima cuando en México siguen existiendo juicios pendientes sobre genocidios en el país y familiares en búsqueda de sombras desvanecidas a manos de policías municipales, estatales y ejército. Entonces ¿Condenamos afuera y ocultamos adentro?
De algo no hay duda, parece que ser “mexicano” nos pone en peligro de muerte dentro y fuera de nuestro territorio.
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El video es brutal, muestra como Zambrano (el mexicano) se detiene y es abatido a tiros por los oficiales del condado de Pasco. Estos hechos han generado indignación en la comunidad internacional que aún tiene pendiente los casos de Ayotzinapa y Tlalaya ¿Cómo puede ser posible que “agentes de seguridad” de dos naciones distintas desvaloricen la vida del mexicano?
Por mencionar casos de muerte de mexicanos en manos de policías de estados unidos recordemos que en 2010 la patrulla fronteriza de Estados Unidos hizo uso excesivo de la fuerza y violó los derechos de dos mexicanos. El primero torturado en San Diego hasta la muerte; el segundo, de 14 años, fue asesinado por un oficial fronterizo que disparó desde Estados Unidos ¿Las acciones de protesta del gobierno mexicano lograron algo? No.
En 2012 se dieron otros casos de asesinato de mexicanos a manos de agentes estadounidenses. Guillermo Arévalo Pedraza parece que se encontraba asando carne con su familia en un parque junto al Rio Bravo cuando agentes fronterizos dispararon desde Estados Unidos a México –seguro estos agentes estadounidenses saben que la vida de los mexicanos no la reclama nadie- y asesinaron a Guillermo; el mismo año unos chicos mexicanos aventaron piedras a Estados Unidos y eso fue motivo suficiente de la patrulla fronteriza para disparar y matar a uno de ellos. ¿Las acciones de protesta del gobierno mexicano lograron algo? No.
Los casos de mexicanos muertos por agentes estadounidenses son comunes y las víctimas connacionales solo pierden el nombre y se vuelven una estadística más sobre impunidad. De la misma forma, en México tenemos estadísticas sobre las víctimas del crimen organizado –organizado en Policías municipales, estatales, federales y ejército- las cuales ascienden a 22 mil. Todas estas personas han dejado de tener nombre para ser parte de un gran número de eventualidades de la barbarie que tenemos que soportar por causa de la debilidad institucional y falta de valores que existe entre nuestros gobiernos.
México es un país de instituciones débiles. Si los gobiernos no han logrado preservar la vida y los derechos humanos de los mexicanos dentro de nuestro territorio, mucho menos lograrán que se haga justicia en el vecino país, hasta parece burla a la inteligencia del mexicano que EPN reclame a Estado Unidos; una declaración de indignación, exigir justicia o apoyar legalmente a la familia de los mexicanos muertos en manos de estadounidenses no terminará con la impunidad. Se necesita que haya presión real de nuestra nación para resolver y generar protocolos de seguridad que procuren la vida de los mexicanos; se necesita enseñar con el ejemplo, mostrar cómo el Poder Judicial mexicano emite sentencias a policías y agentes de seguridad que cometen abusos de autoridad; pero primordialmente se necesita romper con la impunidad dentro de nuestro territorio, ya que aquí se la ley es para el que puede pagarla. México quiere exigir más de lo que puede darle a sus ciudadanos, quiere exigir justicia.
Padecemos de violencia intrafamiliar por parte del gobierno mexicano. Dentro de nuestro territorio somos golpeados por los brazos armados (agentes de seguridad pública) de los gobiernos porque nos consideran unos delincuentes, no merecemos un juicio previo, nuestra vida no vale nada; el territorio mexicano se vuelve la casa de los principales golpeadores de los derechos humanos y todos los mexicanos somos víctimas día a día, cuando un mexicano logra huir de esta prisión violenta llamada “Estados Unidos Mexicanos” también es golpeado de distintas formas en otros países y nunca deja de ser víctima. Pronto necesitaremos de psicoanalistas que nos ayude a “empoderarnos” y a darnos cuenta de que también somos valiosos.
Si el gobierno ha podido emitir comunicados reprobando la actuación de agentes que disparan a los connacionales entonces cualquier cosa es posible. Cada vez que cargo gasolina, veo a niños trabajando en la calle y asaltan a mis conocidos me pregunto ¿Cuál será lo próxima declaración del Estado mexicano? ¿“México, el país más feliz del mundo”?
Con información de excelsior.