El sueco Rudolf Kjéllen ha sido considerado el padre de la geopolítica en virtud de los estudios que realizara a principios del siglo pasado referentes a la influencia que la geografía ejerce sobre las decisiones de política pública; con toda justicia, habría que señalar que tales consideraciones habrían sido llevadas a cabo dos mil años atrás por Estrabón durante el período helenista de la civilización mediterránea, y que en los días que corren han cobrado fuerza en su alcance gracias a la corriente de historiografía francesa que encuentra su momento culminante con la publicación de la obra de Fernand Braduel : “Historia del Mediterráneo y del mundo Mediterráneo durante el reinado de Felipe II”.
En tal tesitura, solía decir mi admirado maestro Elisur Arteaga Nava, que, en la Historia de México, una constante que la atraviesa es que: “toda rebelión que comienza en Guerrero , termina con la caída del gobierno del centro”, y , en consecuencia, citaba el hecho de que en Iguala se había iniciado la marcha que culminaría con la Independencia del país; en Ayutla se habría gestado la revolución que pondría fin a la interminable era de predominio de Antonio López de Santana ; y, por lo demás, habría sido desde las inmediaciones de Chilpancingo desde donde Álvaro Obregón habría dirigido las operaciones de la rebelión de “Aguaprieta” que culminaron con la caída del Gobierno de don Venustiano Carranza.
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El estado acaso de sea un “ esclavo de su territorio” como lo llegó a aseverar Kjéllen, pero es claro que la geografía montañosa y los antecedentes históricos de la referida región del país, pesaron ampliamente en las consideraciones que al efecto habrían dilucidado el presidente Echeverría , así como los Generales Hermenegildo Cuenca Díaz, Francisco Quirós Hermosillo y Mario Arturo Acosta Chaparro, cuando decidieron acabar a toda costa con la rebelión que encabezaba en los primeros años 70 el maestro Lucio Cabañas Barrientos .
La decisión de batir asimismo por todos los medios disponibles al Ejército Popular Revolucionario tras su tormentosa epifanía en el denominado “vado de aguas blancas” el 28 agosto de 1996, acaso haya obedecido a esa antigua conformación geológica que son a las vistas las montañas de Guerrero; por lo demás, si tal es la especie acaso, habría que observar con sumo cuidado los sucesos que al día de hoy acontecen.