Logo e-consulta

Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Soñar con las manos: la Educación como sueño activo

.

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Enero 19, 2015

“Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos, 
soñemos sueños activos de río buscando su cauce, sueños de sol soñando sus mundos, 
hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros, 
cantar hasta que el sueño engendre y brote del costado del dormido la espiga roja de la resurrección…”
Octavio Paz. Cántaro roto.

La semana pasada en este espacio hice un ejercicio donde invitaba a los lectores a soñar con cosas que podrían mejorar la realidad de este país herido por la polarización, la violencia, la desigualdad, la impunidad, la falta de credibilidad del gobierno y las instituciones y en consecuencia, víctima de la desmoralización generalizada.

Más artículos del autor

Como reacción a esta propuesta escrita, recibí de algunos de mis “cuatro lectores” comentarios en el sentido de que era muy bonito todo lo planteado pero que lamentaban que fuesen solamente sueños.

Mi respuesta a estos comentarios estaba ya de alguna manera escrita en el mismo artículo que los generó: en este mundo pragmático y orientado solamente por lo inmediato, lo útil y lo medible, es necesario, incluso urgente reivindicar el derecho a soñar que tenemos todos los humanos, volver a ejercitar nuestra capacidad de generar sueños porque esta capacidad es la que regenera nuestro ánimo de seguir luchando por transformar las cosas.

En efecto, el sueño –en este sentido de soñar despiertos- tiene un valor en sí mismo y un papel muy relevante en la vida individual y en la reconstrucción de la moral social, es decir, del deseo de vivir humanamente que permea la convivencia colectiva.

Resulta por ello muy importante al menos para mí, reiterar en esta segunda entrega del año la invitación a soñar con un México más justo, menos desigual, más pacífico y menos amenazado por la violencia, más transparente y menos marcado por la discrecionalidad, más regido por las leyes y menos controlado por la impunidad, más libre y feliz, menos irritado y esclavizado.

Pero sin restar importancia al valor de soñar en sí mismo, hoy quiero complementar la invitación planteando la idea de la Educación como un espacio generado por sueños activos y generador de sueños activos; la idea del hecho educativo como una actividad social donde se sueña con las manos, es decir, donde se crean sueños y se buscan las condiciones de posibilidad para que esos sueños puedan, de manera progresiva, lenta y limitada pero real, irse volviendo realidad.

¿Por qué la Educación es un espacio generado por sueños activos? Porque no existiría Educación si no hubiera en la humanidad el sueño de que es posible que las nuevas generaciones sean mejores que las actuales, de que es posible desandar el camino equivocado y enmendar los errores del pasado y formar personas un poco más capaces y más humanas, ciudadanos con actitudes y competencias que regeneren los procesos decadentes de la sociedad, especialistas en los distintos campos del saber y del hacer humano que descubran nuevas medicinas o tratamientos, técnicas o métodos de construcción o producción más sustentables y pertinentes, formas de organización social y política más eficientes para generar justicia y bienestar, modelos económicos que reviertan la desigualdad.

¿Por qué la Educación es un espacio generador de sueños activos? Porque no se puede llamar Educación a un proceso de mera instrucción o capacitación que prepare personas competentes y eficientes pero incapaces de compasión y compromiso, habilitados para insertarse en el mundo que les toca vivir pero imposibilitados de darse cuenta de sus grandes problemas y apostar por cambiarlo. No hay Educación auténtica si se generan egresados incapaces de soñar con las manos, de soñar con los ojos abiertos; personas que no puedan soñar en voz alta y “…cantar hasta que el sueño engendre y brote del costado del dormido la espiga roja de la resurrección…”

Vistas: 2475
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs