Domingo, 28 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Que significa ¡Je suis Charlie! (Yo soy Charlie) En México?

Reflexión de un activismo sin lucha

Alan Betancourt Torres

Alan Betancourt Torres nació en Puebla, Puebla en 1991. Es escritor viajero interesado en comprender la realidad social para construir mecanismos de igualdad y justicia. Estudió la Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). A lo largo de su vida ha comprendido que la sociedad es un sistema vivo y cambiante que puede modificarse, preservarse o destruirse, es por eso que al escribir expresa distintas realidades; fue columnista en el periódico semanal La Catarina de la UDLAP, con la columna de opinión “El Agitador”; colaboró en la Revista Ruptura de Sociología en Santiago de Chile; hoy día colabora semanalmente con la columna de opinión “El Aleph” en e-consulta y trabaja como Asistente de Investigación en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en temas de Gobierno, Pobreza y Violencia.

Viernes, Enero 16, 2015

El mundo parece estar a punto de estallar

El pasado 7 de enero se cometió un atentado contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo, el cual yo no conocía hasta ese día.  En este semanario se han expuesto críticas satirizadas a diversas religiones, lo que ha llevado al ataque por parte de “Al Qaeda” dejando un saldo de 12 muertos y 4 heridos de gravedad, lo cual representa un atentado directo a la libre expresión, más que a una revista satírica. Este atentado desató rápidamente la indignación de la comunidad internacional reuniendo a  más de 50 líderes mundiales y alrededor de 5 millones de personas para pronunciar el lema “¡je suis Charlie!” o “¡Yo soy Charlie!”.

Más artículos del autor

Después de esta mega marcha empecé a leer y a escuchar posturas de indignación contra la revista Charlie Hedbo por su forma de hacer sátira, llamándola racista y poco respetuosa a las religiones, de ahí se formó el “je ne suis pas Charlie” o “Yo no soy Charlie”. Sí, es verdad que la revista se encontraba plagada de imágenes sexuales referentes a los musulmanes, judíos y católicos, banalizando sus ideas y satirizando sus principios. Sin embargo, la discusión que gira en torno a los hechos ocurridos el pasado 7 de enero es mucho mayor al semanario Charlie Hebdo y a Francia. Pensemos por un momento….

Vivimos en un mundo pluricultural, donde intentamos coexistir (porque no lo hemos logrado) con individuos que de alguna forma son distintos a nosotros y con leyes intentamos de asegurar esta pluralidad. Parte de vivir en sociedad significa renunciar a instintos para adoptar reglas que aseguren el funcionamiento de la sociedad, entonces, no solo la moral y la ética son las encargadas de moderar nuestro comportamiento; por ejemplo, en una sociedad como la francesa, se convive con diversas culturas y cosmovisiones que llegan a ser contradictorias entre si y es exactamente en ese punto de ruptura donde las leyes deberían de funcionar a modo de reglas civilizatorias para la vida en armonía y la aceptación de los individuos que son distintos a nosotros. Pero las leyes no se cumplen por si solas, son los individuos los que las cumplen.

Entonces, si un grupo de individuos decide romper con las reglas de una sociedad estamos en peligro. Primero, porque entramos en una especie de ley de la selva donde el más fuerte se impone al más débil -¿Te suena conocido?-, rompiendo completamente con la idea de pluralidad. Segundo porque se pierde la seguridad de los individuos y el atentado de Charlie Hebdo es el perfecto ejemplo: un grupo radical se siente ofendido por las publicaciones de un semanario y decide aplicar su propia ley, en este caso la muerte de los integrantes del semanario, lo mismo puede pasar cuando a un político o un narcotraficante lo exponen periodistas.

 Por lo tanto, las actuales manifestaciones en todo el mundo no se deben visualizar desde la idea de un semanario llamado Charlie Hebdo, sino, desde el concepto de libertad y pluralidad que se pierde cuando un grupo de individuos atenta contra la vida o libertad. Es ahí donde la ley ya no tiene fundamento, donde la justicia no está presente y donde en verdad debemos tener miedo.

¿Si yo criticara y satirizara en esta columna a alguno de ustedes, me matarían? Espero que no sea así, pero lamentablemente México es uno de los países más peligrosos para ser periodista. De acuerdo con FreedomHouse Mexico, aquellos que reportan crimen organizado o corrupción regularmente son los que corren más peligro.  Desde 2000 se han reportado 76 homicidios de periodistas, 16 desapariciones y 225 incidentes violentos en contra de periodistas o trabajadores de los medios de comunicación. ¿En que país vivimos si no tienes derecho a la libre expresión?

Si los mexicanos se levantan y gritan “Je suis Charlie” ojalá y sea para discutir la poca libre expresión que existe en nuestro territorio, ¿Ya se nos olvidó el caso del Gobernador Marín y la periodista Lydia Cacho?

Correo electrónico: alan.betancourtts@gmail.com

Vistas: 5545
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs