Para el Dr. Juan Carlos Cabrera Fuentes. In memoriam
“…Sería todo un detalle,
todo un síntoma de urbanidad,
que no perdiesen siempre los mismos
y que heredasen los desheredados.
Sería fantástico
que ganara el mejor
y que la fuerza no fuera la razón...
Sería todo un detalle
y todo un gesto, por tu parte,
que coincidiéramos, te dejaras convencer
y fueses como yo siempre te imagine”.
Más artículos del autor
Joan Manuel Serrat. Sería fantástico.
El inicio de un nuevo año genera siempre expectativas, propósitos y sueños renovando la esperanza de que otro mundo, más democrático, justo, pacífico y humano es posible. A pesar de que la terca realidad se empeña a veces en romper nuestras ilusiones de transformación, los seres humanos no seríamos lo que somos sin nuestra capacidad de soñar.
Permítanme pues, estimados lectores de este espacio que hoy regresa a E-Consulta después del receso decembrino, tomar esta canción de Serrat –que cumplió en estas vacaciones 71 años de edad y 50 de carrera artística- para expresar mis sueños de año nuevo para nuestro mundo y por supuesto para este México urgentemente necesitado de buenos deseos.
Sería fantástico que a partir de este 2015 fuésemos capaces de construir un mundo en el que no perdieran siempre los mismos: los pobres, los indígenas, los migrantes, los trabajadores que con su esfuerzo diario apenas alcanzan a sobrevivir.
Sería fantástico poder cambiar las estructuras sociales para que puedan heredar los desheredados, para que existan las condiciones en las que que todos puedan aspirar a una vida digna, especialmente los que por generaciones han tenido que vivir excluidos de los mínimos de alimentación, salud, educación y vivienda. Los que nacen, crecen y mueren pobres y sin esperanza.
Sería fantástico que realmente ganara el mejor y no el que tiene más poder y riqueza para comprar a los árbitros en esta sociedad de privilegios y compadrazgos. Que ganara el mejor en las oportunidades de empleo, en las posibilidades de desarrollo, en las elecciones para todos los cargos públicos, en el arte, en el deporte, en la educación y en el estatus social.
Sería fantástico que la fuerza no fuese la razón, que los violentos no tuvieran la sartén por el mango –y el mango también- en una estructura política colonizada a fuerza de moches, amenazas e impunidad. Sería todo un detalle construir un México en el que “el diccionario detenga las balas…” y la educación sustituya a la imposición como mecanismo de movilidad social.
Sería fantástico que nuestros gobernantes entendieran que no están entendiendo este México nuevo, distinto al del siglo pasado, que clama a gritos y con una fuerza a veces caótica y polarizada pero imposible ya de acallar por un cambio real y no por simples maquillajes y campañas mediáticas.
Sería fantástico que nuestros empresarios pudieran adaptarse a las reglas de un mundo competitivo y exigente, dejar de presionar para que se mantenga este “capitalismo de cuates” que ha hecho multimillonarios a unos cuántos y dejado en la indefensión a la mayoría y construir una economía socialmente responsable más allá de discursos y asistencialismo.
Sería fantástico que nuestros líderes sociales buscaran el bien común más allá de jalar agua para su molino, que se convencieran de sumar esfuerzos para exigir un cambio auténtico y profundo dejando de lado los sectarismos y las visiones maniqueas en las que se descalifica moralmente cualquier forma distinta de pensar o de visualizar el país que necesitamos.
Sería fantástico que nuestros periodistas y nuestros medios de comunicación comunicaran buscando siempre la objetividad y la verdad, que dejaran de confundir el periodismo con el activismo y asumieran su papel de mediadores entre el poder y la sociedad contribuyendo a construir una solidaridad bien informada para la búsqueda de la auténtica justicia.
Sería fantástico que la reforma educativa que avanza y retrocede, que sigue inconclusa e incompleta, pudiera construir una escuela en la que los alumnos acudan por conocimientos y no por conocidos, porque los conocimientos sean los que abren puertas y no las influencias y las amistades.
Y hablando cara a cara a esta realidad que se empeña en hacer imposibles estos sueños, sería fantástico, sería todo un detalle, que coincidiéramos –el mundo real y nuestros mejores sueños-, se dejase convencer y por fin, algún día, fuese como nosotros siempre la imaginamos.
Feliz año a todos.