Como en las familias disfuncionales, la del PRI en Puebla comenzará a mostrar sus peores defectos: el de la insidia y el golpe bajo para luego fingir demencia.
Es como el viejo refrán que dice tira la piedra y esconde la mano en el contexto del proceso de selección de los candidatos a diputados federales.
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De ello sabe el delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, Lorenzo Rivera Sosa. Empresario en su natal Chignahuapan, en donde alcanzó el grado de máxima autoridad como edil, llegó a la capital para hacer política como la hizo en su pueblo, con la necedad propia de un cacique local.
Como funcionario federal ha aprovechado la cauda de recursos y programas, sólo comparables en monto a los que maneja la Secretaría de Desarrollo Social, cabeza de la política de combate a la pobreza de Enrique Peña Nieto, para meter con calzador a su hijo, Lorenzo Rivera Nava en una candidatura federal.
Y como si el cargo, trayectoria y capital político pudieran heredarse, Lorenzo Rivera (padre) desistió de tomar hasta el curso de capacitación política impartido por el Instituto de Capacitación del PRI (Icadep) para dar paso al otro Lorenzo Rivera (el hijo) a quien pretende imponer.
Y ahí viene el amago. Si no hacen candidato a diputado federal al ahora dirigente estatal de las juventudes revolucionarias (las del PRI, se entiende) ha contado en su círculo cercano, dejará de hacer trabajo militante en la elección de 2015. Tiró la piedra y escondió la mano, pues.
No sólo ha puesto en las manos de su hijo, el aspirante, programas y recursos de Sedatu, circunstancia que entraña un riesgo potencial ante la beligerancia con la que comenzó a actuar al órgano de fiscalización del Instituto Nacional a Electoral (INE), sino además ha trazado la ruta pretendida.
Ahí está la jefatura de Comunicación Social en manos del periodista Mario Romero, titular al mismo tiempo de los noticiarios de Megacable, como operador subrepticio de las pretensiones de Lorenzo Rivera (hijo) ante la complacencia de Lorenzo Rivera (padre), el cacique de Chignahuapan.
En el sótano...
El amigo del Presidente mueve sus hilos. La entrega de la Parabólica de viernes 12 llevó por título El incómodo amigo del Presidente, que motivó llamadas para sondear sobre el espíritu del texto.
Narró esa entrega de las artimañas de este amigo del Presidente para dejar en el olvido hasta la camioneta que con frecuencia lo dejaba tirado en su derrotero gris, como el fresco para ilustrar la letra de la canción Calle melancolía (Sabina, dixit).
Hoy que esa es historia y todos sus cercanos han dejado la indigna condición de lumpen para conducir autos de lujo por que como ya se escribió: el amigo del Presidente nunca pierde.
O bueno, si. Las luces ámbar en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, el mismo que le dio cobijo como dirigente de la localidad más local, ya se encendieron. Toman nota, no vaya a ser que el pertrecho de la oposición en el 2015 incluya la ruta del dinero, como sucede con los nuevos ricos, incapaces de esconder bienes y amores nuevos.
La Parabólica que usted lee no es la última del año. Nos vemos en la próxima entrega, mientras, felices fiestas.
Twitter: @FerMaldonadoMX