Al parecer, tanto en la política del PRI local como en el estado, el horno no está para bollos: un acto de movilización será visto con lupa, se destacará cualquier error por parte de los adversarios, y dado que aún no son los tiempos para correr riesgos (al menos, no grandes), los asesores de la senadora Blanca Alcalá recomendaron que se abstuviera de organizar cualquier acto público (sobre todo masivo) para dar a conocer los resultados de su segundo informe de actividades en la Cámara Alta.
Claro, no es para menos: todos los informes que desde hace una década rinden diputados y senadores suelen servir como plataformas de promoción política individual. Es por eso, que aquellas figuras que tienen un futuro prometedor, optan por organizar este tipo de prácticas para afianzar su imagen entre los ciudadanos, al tiempo de dar a conocer los logros. O sea, cacaraquear el huevo.
Desde esta plataforma de privilegio en la que se encuentra Blanca Alcalá, por supuesto, no iba a desperdiciar la oportunidad de dar su informe, sobre todo, cuando es un hecho que su nombre es el primer de la lista de su partido con posibilidades para la candidatura a la gubernatura. Sólo que de manera muy inteligente, no lo hará evidente a través de un evento masivo: lo hará paulatinamente, a ciertos públicos y directo a los sectores a los que quiere llegar. Aquí los puntos más importantes de su estrategia de promoción:
“Soy una mexicana y una poblana convencida de que la cosas pueden ser diferentes, que pueden ser mejores”, es la frase con la que inicia su informe. De manera directa, su punto central de promoción es la ‘diferencia’, y que en ésta diferencia, ella puede llegar a ser mejor. La diferencia, no sólo porque es mujer, sino porque también proviene de un partido distinto al que actualmente gobierno, y además, ella, promoverá que las cosas sean ‘diferentes’ desde esta posición.
La imagen no cambia en su esencia; sólo se presenta mucho más formal: su vestimenta son trajes sastres (falda de preferencia) en color blanco. Aretes, collares y de más bisutería son discretas, casi siempre en perlas y oro. Labios color carmesí, y su peinado de cabello corto, y más discreto, con ligeras luces color chocolate y oro. Como luciría una gobernadora, vaya.
Destacó las 11 reformas estructuras en las que participó, así como las Comisiones que encabeza, pero sin lugar a dudas, el punto más importante es que incluye las famosas Rutas Blancas, esas giras por el interior del estado a donde lleva de manera gratuita muchos servicios públicos, principalmente de salud. Cabe recordar que es precisamente en el interior en donde Alcalá requiere de promocionarse más, ya que en la capital poblana y la zona del centro es donde más apoyo presenta.
Alcalá reconoce que realizó, en tan sólo un año, 24 jornadas intensivas, y logró beneficiar a casi 25 mil poblanos.
Se presenta como una senadora, una política, una activista, una trabajadora social, pero no menciona que es priísta. Tampoco hace algún comentario sobre su partido en general, tampoco sobre el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, y por supuesto, mucho menos del gobierno del estado.
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