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OPINIÓN

El viaje del presidente...

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Noviembre 10, 2014

Los hechos de Iguala y Tlatlaya, con ejecuciones infames de docenas de mexicanos, son manchones de sangre que han indignado al país. Han provocado, asimismo, el repudio y la condena internacional. Pero son, veámoslos en su perspectiva, el corolario reciente de una profunda crisis de violencia, injusticia e impunidad  que viene de atrás.

El eslabón que corresponde al actual gobierno federal es sólo una parte de la cadena que se agudizó con Calderón.

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Y con este escenario virulento, literalmente en llamas en diversas regiones, el presidente Peña Nieto sale de viaje.

En el sentido común sencillamente no cabe la salida presidencial.

 El tema tiene muchas aristas, desde luego. Habrá quien diga que el caso Guerrero ya está  resuelto, con la caída de un gobernador y presos los principales responsables intelectuales y materiales.

Y no faltará quien agregue que es improcedente investir al presidente de ministerio público y ponerlo con lupa a buscar culpables. Y quien añada que si se razona a partir de un hecho así, un jefe de estado nunca podría salir del país y que se le está atribuyendo la condición de indispensable para todo, o casi. El famoso paternalismo.

Pero frente a deducciones así hay un cúmulo de razones en contra.

¿Pesa más el foro económico de los poderosos de la región Asia-Pacífico,  que el  frágil estado de derecho, la pérdida ininterrumpida de vidas humanas y el mar de impunidad que asfixia al país?

¿Era indispensable la salida del presidente precisamente ahora, cuando su función y facultades lo reclaman, como última instancia, justamente ahora?

¿Es realmente fundamental tender una alfombra roja, tejida con cordeles de farsa y tragedia para los poderosos, cuando en vastas regiones de México se torpedea todo el tiempo la seguridad, el patrimonio y la tranquilidad de la gente?

¿Es vital para el país la presencia del presidente allá, en China y Australia, cuando probado está que foros y encuentros semejantes las más de las veces son inútiles en la diplomacia moderna, y son simples escenarios de promoción de imagen que bien pueden cubrir los embajadores o los cancilleres…?

¿Qué es ese algo mejor que se puede ofrecer a los inversionistas cuando lo que falta aquí es estado de derecho, freno al delito, castigo a la delincuencia; y lo que se multiplica es  impunidad rampante, opacidad en la función pública (la Casa Blanca del presidente, de 86 millones de pesos, que no figura en la declaración patrimonial) y violencia multimodal..?

¿No acaso el presidente bien podría programar en su agenda esos y otros compromisos en un momento más apropiado para los intereses del país..?

¿O es acaso un retrato perfecto –el viaje-,   de la prioridad que para el presidente tienen los asuntos del país  frente a  los intereses del exterior?

En el plano doméstico imaginemos el caso de un hogar. La madre tiene padecimientos delicados en su salud, los hijos están desbalagados, uno de ellos perdió la vida en un asalto, el presupuesto se encoge (baja el precio y la exportación de petróleo), la disciplina familiar está hecha trizas, dos hijos más no tienen empleo…..¡y el jefe de la familia se va a un “congreso” a Nueva York.!!!!

Y no es apelar al viejo paternalismo. Es demandar responsabilidad elemental.  Es pedir congruencia.

Es exigir que el gobernante, antes que otra cosa, cumpla con la función para la que ha sido contratado.

Y el orden interno demanda también, por supuesto, frenar el anarquismo incendiario en Guerrero y la capital; y el saqueo de comercios, bloqueo de carreteras y robo de autobuses. ¿Somos o no somos..?

El mexicano, sin muchas teorías lo dice de manera llana y  directa:  primero la obligación y luego la devoción.

De otro modo, estamos en el recurrente “candil de la calle…y oscuridad de la casa”

¿Cierto o no…?

xgt49@yahoo.com.mx

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