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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

A&H y el compromiso universitario con el ser humano

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Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Octubre 20, 2014

“La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre", decía Luis Cardoza y Aragón. “No podemos vivir como si la belleza no existiera”, afirmaba el poeta Luis Ruis. “La enseñanza de las humanidades no debe ser sacrificada sino magnificada”, plantea el pensador francés Edgar Morin.

Sin embargo, vivimos hoy en un país, en un mundo en el que lo prosaico ha invadido todos los campos de nuestra vida, relegando al olvido a la poesía; un mundo en el que la preocupación por el confort, la utilidad práctica y la ganancia económica nos hace vivir dejando de lado la belleza, condenándola a la inexistencia; un contexto en el que las humanidades son sacrificadas en todos los currículos escolares y universitarias para llenar de asignaturas prácticas, de “cosas que sí le sirven al alumno” todos los espacios y tiempos del proceso de enseñanza-aprendizaje.

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Continuamente nos quejamos y escuchamos quejas relacionadas con la creciente deshumanización de nuestras sociedades, los medios nos muestran con insistente alarma los signos de muerte, violencia, injusticia, impunidad, intolerancia, discriminación, exclusión y destrucción que han dejado de ser casos excepcionales para convertirse en aterradoras características de nuestra normalidad cotidiana.

Pero todas estas quejas no se traducen suficientemente en acciones personales y estructurales concretas orientadas a poner los cimientos de la nueva sociedad que la realidad reclama con urgencia para que la humanidad pueda llamarse realmente humana.

La construcción de estos cimientos para la regeneración de la cultura deshumanizada tiene que contemplar necesariamente, como un pilar fundamental, la revaloración de las artes y las humanidades como disciplinas imprescindibles para comprender lo que somos y soñar lo que podemos llegar a ser.

La poesía de las artes que buscando la belleza encuentran muchas veces la verdad, como afirmaba Ortega y Gasset. La poesía de las humanidades que como la Filosofía, buscando la verdad encuentra muchas veces la belleza.

Porque somos seres que viven de manera prosaica, buscando los elementos prácticos que garantizan la supervivencia; seres que necesitan sobrevivir. Pero somos seres que no se conforman con sobrevivir, que no viven para sobrevivir sino para vivir como afirman pensadores como Lonergan y Morin, y para ello necesitan de la dimensión poética de la existencia, la que tiene que ver con la amistad, el amor, la libertad, la verdad, la belleza y la búsqueda de trascendencia.

En la tarea de recuperar y potenciar la dimensión poética de la vida las universidades tienen un compromiso fundamental. En un contexto de mercadización que va convirtiendo a las instituciones de educación superior en meras refaccionarias del mercado laboral y presionándolas para sacrificar las Humanidades y reforzar las disciplinas prácticas y de utilidad económica inmediata, las verdaderas universidades deben repensarse y reestructurarse desde una clara opción por el cultivo y la difusión del quehacer artístico y el pensamiento humanístico –en diálogo con las ciencias y las disciplinas técnicas y prácticas- para cumplir con su vocación fundante y contribuir a la humanización de la humanidad “siendo profundamente prácticas, renunciando a lo que la cultura actual considera que es lo práctico”, como afirma Lonergan en Insight.

Cultivar las artes y las humanidades significa preservar la herencia artística y humanística que nos han heredado nuestros antepasados y al mismo tiempo promover el desarrollo creativo y crítico de nuevas corrientes de concepción y creación artística y de corrientes de pensamiento innovador en las humanidades.

Difundir las artes y las humanidades implica crear y extender ventanas abiertas que permitan que el cultivo –herencia y descubrimiento- de estas disciplinas sea conocido, dialogado, interpretado, enriquecido, debatido y llevado a la vida por los ciudadanos.

Esta es la doble tarea que tienen hoy las universidades en la regeneración de la cultura decadente en que nos ha tocado vivir.

Desde su definición como universidad fundada en el humanismo de la cultura cristiana occidental, la UPAEP ha asumido muy claramente este compromiso de cultivo y difusión de las artes y las humanidades, y como parte de las estrategias para su difusión, en la visión de ir creando corrientes de pensamiento que contribuyan a la transformación de la sociedad, nace un nuevo espacio de expresión académica. La revista A&H, creada y administrada desde el Decanato de Posgrados en Artes y Humanidades de la universidad será presentada este viernes 24 de octubre a las 18:00 hrs. En el Centro Interdisciplinario de Posgrados.

Esperamos que este nueva ventana abierta al diálogo entre la universidad y la sociedad desde las disciplinas que buscan dinamizar la dimensión poética de la vida pueda ayudar al ser humano a comprenderse a sí mismo y aportar conocimiento para distinguir entre los elementos de progreso y de decadencia que están presentes en la cultura actual, enfocándose a la búsqueda de los elementos normativos fundantes del desarrollo auténticamente humano.

Como bien afirma Lonergan: “Esta es una exigencia muy elevada para la ciencia del hombre tal como ha existido hasta ahora. Pero la gente que busca tareas fáciles, debería mejor renunciar a cualquier ambición de ser científica”.

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