Los mensajes de don Máximo no dejan lugar a dudas sobre la ruta que está siguiendo. Si la clave de la sucesión empieza por las elecciones de 2015, cuando sabremos cuáles son las verdaderas posibilidades de cada uno de los aspirantes, el de Puebla se apresta a montar su estrategia y a desmontar la que considera intentan sus adversarios. Es obvio que, al ser la elección intermedia y en algunos casos en coincidencia con elecciones locales, será el termómetro ideal para que partidos y contendientes midan fuerzas…
El juego estratégico de don Máximo busca alcanzar el poder total y para ello debe “matar políticamente” a sus adversarios en la víspera. Está claro que 2015 será la antesala de la toma del poder y el poblano se enfila a liquidarlos. Si se entiende eso, se revelará ante nosotros la lógica interna de sus decisiones actuales…
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En el forcejeo operan una serie de fuerzas centrífugas y centrípetas. El Presidente (y los alineados con él), Beltrones y el propio don Máximo tratan de mantener la unidad de sus aliados y de provocar la ruptura en el campo contrario. Por ejemplo, Beltrones se muestra convencido de que la gente de Peña Nieto acaparará casi todos los espacios de la sucesión, por lo cual quiere aprovechar para atraerlos y alejarlos de Los Pinos…
Curiosamente don Máximo y el PRI de Puebla coinciden en no querer que en 2018 haya elecciones vinculadas, en las que pongan al primero a escoger entre la Presidencia y el control local, pero lo enfocan de manera distinta. Fue evidente en el tema de la tan llevada y traída reforma a la “mini”, cuando don Máximo recurrió a la “zanahoria” y logró encandilar a propios y extraños. Es al PRI a quien más conviene y fácilmente “mordieron el anzuelo”. Si no hubiese sido así, ¿por qué se tardó tanto Isabel Allende en desmentir a Giorgana cuando dijo que su Partido sí estaba interesado en la modificación? Les recuerdo que agregó que César Camacho estaba en sintonía y de paso se brincó olímpicamente a la dirigente. En honor a la verdad, el único que reaccionó de inmediato fue Pepe Chedraui y lo dicho por Isabel dio la razón al diputado…
“La declaración de guerra…”
El forcejeo entre Micalco y Eukid desembocó en una declaración de guerra. No hay duda que el segundo trae entre ojos al primero y con la venia del mero mero. La oposición de Micalco a abultar sustancialmente el número de afiliados llevaba dedicatoria: soltar a los panistas lastimados para que arrollasen a Eukid en las asambleas y constituirse en el único operador al interior del PAN. La respuesta de Castañón va en el sentido de asegurar que los candidatos resultantes sean los que diga don Máximo y aplastar a los inconformes a la hora de las internas…
Es un recurso muy hábil porque, al ir Micalco al CEN para que Anaya intervenga y se lleve el caso a instancias federales, “obligará” a Ricardo Anaya a especificar con quién está. Van y vienen las especulaciones sobre el futuro de Madero y si Anaya lo apoyará o se alineará por don Máximo…
De no proceder recurso alguno ante el TEPJF por la decisión del TEEP, quedará cantado que se complicará la reelección de Micalco en 2015, aunque dice que sí la resolverá a su favor. No en vano la trifulca ocurrió después de que Gustavo Madero pidió licencia. Los comentarios que salen del entorno de Eukid van en dos sentidos: dudan de la lealtad de Micalco hacia don Máximo y afirman está apostado por Madero para 2018. Micalco, a su vez, responsabiliza a los “duros” de las dificultades actuales del gobierno poblano. Hasta ahora, Madero no ha entrado en confrontación con el de Puebla…
Pero eso no es todo: los síntomas indican que, mientras don Máximo distrajo a los demás con la “zanahoria” del cambio a la “mini”, encontró la forma de “separar” las elecciones aunque se hagan el mismo día…
“El Yunque y el PRI, en la mira…”
Lo que aumenta la tensión es que ni a don Máximo le alcanza para ganar con el solo voto duro del PAN, ni sus adversarios tienen asegurado poder vencerlo. El poblano cree que ya no hay tiempo para hacer crecer al espectro de votantes panistas y maniobra para “jalar” a todas las estructuras priistas que pueda. Compromiso por Puebla sólo le serviría en algunos casos, pero la dimensión del PAN se presta más para lograrlo. Por eso necesita todas las candidaturas disponibles, apuntando a desfondar al PRI. Asimismo, calcula que con la vapuleada al Yunque y al panismo tradicional en general, adolecen de la fuerza de antaño. Es decir: ya no los necesita y sus espacios serán para otros…
Aquí está la clave: don Máximo ha concluido que para “separar” las dos elecciones no hay que modificar la Constitución de Puebla, sino liquidar al Yunque y desmantelar al PRI. Lo que equivaldría a eliminar a los dos. Esto es más complejo que la candidatura de Juan Pablo Piña o de cualquier otro. Darle juego lleva la intención de recomponer algunas relaciones de don Máximo que se le habían venido desmadejando y potenciar el proyecto de apoderarse de redes priistas metiéndolas al PAN. Como todo político que arriesga, don Máximo sabe que podría perder y si le quieren dar a escoger entre Los Pinos y mantener el control estatal, una forma de salirse de la trampa es eliminando a quien pudiese resultar beneficiado…
Hagamos un acercamiento: Desfondar al PRI significa convertirlo en un “tigre de papel” (no habría ganador externo) y acabar con los espacios que busca el Yunque sería similar (no habría ganador interno). En síntesis: don Máximo no escogería porque el poder local estaría asegurado desde ahora y sólo restaría la Presidencia. Peña Nieto se quedaría sin carta de negociación…
O si se prefiere: don Máximo ha calculado que eso de escoger es un engaño. De perder la Presidencia, también le arrebatarían el control local, empezando por el PAN…
“La otra cara de la sucesión…”
¿Serán correctos los cálculos de don Máximo? Para el Presidente y Manlio Fabio no pasa inadvertido que su estrategia agudiza las fuerzas centrífugas en el PAN de Puebla. Los movimientos indican que están seguros que ha evaluado mal la fuerza del Yunque, siendo 2015 el momento para demostrarlo en el ámbito nacional. Coinciden en que es posible atraerlos en dos escenarios: el de “huelga de votos caídos”, haciéndose a un lado en abstención, o el de votar por única ocasión a favor del PRI, para lo cual van a recurrir a una polaridad ético-política…
Manlio Fabio ha pisado el acelerador al ver al Presidente enfrascado en los temas de Guerrero, Tlatlaya y el IPN, que amenazan con enredarse más. De un lado está la triste realidad de que la violencia campea en el país y, del otro, la reactivación de la lucha entre “Los Chuchos” y las huestes de AMLO por lo de Iguala y el deseo de muchos de que caiga el gobernador. El peligro es que la protesta callejera se puede salir de control o caer en excesos como el ataque a Cárdenas. Atizarle para confrontar a las izquierdas favorecerá al que sea candidato del PRI y afectará una eventual alianza con don Máximo, porque se trataría de una opción dividida y debilitada. El resultado dependerá de dónde prevalezca la fuerza centrífuga y dónde la centrípeta. Beltrones y Osorio Chong desean ser el elemento de cohesión de los gobernadores priistas. Pero la unidad se logra mejor con una democracia en la que haya cauces de participación y se comparta un proyecto. En cierta ocasión una mujer dijo que el éxito se lograba soñando con los ojos abiertos y los pies en la tierra…
Hasta entonces…
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