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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Pre-oposición y a-criticidad

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Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Septiembre 22, 2014

“No sé cuál vaya a ser el próximo proyecto u obra del gobierno de Moreno Valle pero desde ahora manifiesto mi total oposición porque:

-No consultó a los ciudadanos
-Destruirá el medio ambiente
-Atentará contra el patrimonio cultural y
-Va a querer construir un centro comercial, privatizando el espacio público”.

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Este domingo en la mañana escribí esta entrada con tono irónico y la publiqué en mi muro de Facebook. La intención era tratar de señalar con un poco de humor un fenómeno, desde mi punto de vista muy preocupante, que está ocurriendo en las últimas semanas en las redes sociales.

Se trata de una corriente cada vez más numerosa y estridente de oposición y reclamo ante prácticamente cualquier proyecto u obra que se anuncia por parte del gobierno del estado. Si bien hay algunas razones válidas para la molestia de la ciudadanía debida sobre todo a una pésima o inexistente estrategia de comunicación social que hace que la información con los datos reales sobre las obras y proyectos no llegue a la sociedad en la forma y momento indicados, esta corriente de oposición se ha ido alimentando en un alto grado de informaciones falsas que aprovechando el vacío de información algunas personas o grupos filtran por las redes sociales.

Las filtraciones tienen que ver con lo que de manera sintética planteaba en mi texto de Facebook. Ante cualquier proyecto que se anuncia, se empiezan a generar rumores de que se va a destruir el patrimonio cultural, que se atentará contra el medio ambiente y/o que el gobernador pretende convertir todo en centros comerciales, hoteles y tiendas de franquicias privadas. Se argumenta también que no se consultó a la ciudadanía previamente, como si la democracia implicara que cada proyecto o decisión de gobierno tuviera que tomarse mediante consulta pública.

Así se manejó en el proyecto del Parque de las 7 Culturas de Cholula: que iban a construirse hoteles y un centro comercial junto a la pirámide, cuando se trata de la construcción de un parque público. Lo mismo ocurrió con la remodelación del Parque Ecológico Revolución Mexicana: ante la ausencia de información sobre el proyecto, se difundió la idea de que se iba a cometer un “ecocidio”, a destruir el aviario y a construir en lugar del parque un gran  “Mall VIP al estilo de Boston” según versiones de “Radio AMLO”.

Muchas de estas versiones distorsionadas, deliberadamente tendenciosas o falsas se van tomando como verdad por la molestia y antipatía que un gran número de personas que se manifiestan en las redes sociales siente por el gobernador  y a partir de ellas se va tejiendo una cada vez más ininteligible cadena de expresiones de condena y oposición.

En síntesis: decir que “no sé cuál va a ser el próximo proyecto u obra” del gobierno estatal pero “manifiesto mi total oposición” por el catálogo de razones falsas que se han convertido en la fórmula infalible para generar el rechazo social, era una forma de reducción al absurdo que buscaba cuestionar las expresiones acríticas de esta forma de corrección política que significa hoy en Puebla estar en contra de lo que propone el gobernador.

Pero cuál sería mi sorpresa que de inmediato empezaron a llegar comentarios a esta entrada manifestando su total acuerdo con mi “oposición preventiva” o “pre-oposición” como la llamó mi amigo y exjefe Guillermo Hinojosa que fue de los pocos que sí captó la ironía y el sentido de mi expresión. En unos minutos ya había personas compartiendo mi entrada y manifestando su total acuerdo conmigo –es decir, no con lo que yo había escrito irónicamente sino con lo que ellos creían que era una manifestación furiosa contra el gobierno- y uniéndose a mi supuesta indignación.

Estas reacciones iniciales de alguna manera comprobaron mi hipótesis acerca de la falta de criticidad de nuestra opinión pública en las redes sociales y de la oposición visceral que se ha ido creciendo en parte de manera natural y en parte también de manera provocada por personas y grupos con intereses no muy explícitos.

Ingenuamente me di a la tarea de aclarar que mi expresión había sido irónica y que se trataba de reírme de la oposición acrítica que inunda las redes sociales. El resultado fue aún peor.

Por una parte empezaron los comentarios de quienes, no queriendo ponerse el saco, me daban montones de datos sobre obras específicas en las que demostraban lo mal que está haciendo las cosas el gobierno estatal y me expresaban que ellos sí criticaban con base en información –alguna muy confusa o inexacta-.

Otro grupo de opinantes inferían cosas tan falsas como las versiones del “ecocidio y el mall al estilo de Boston”: que yo creía ingenuamente que el gobernador y los presidentes municipales de Cholula eran panistas, que yo estaba defendiendo las obras y proyectos por ignorancia o en algunos casos –se leía de manera implícita- porque yo era panista o partidario del gobernador. También se me atribuía descalificar a todos los que se oponen a alguna de las obras como si todos fueran priístas o no tuvieran criterio propio.

Estas nuevas reacciones me confirmaron otra vez la hipótesis de que la reacción social frente a las propuestas gubernamentales –muchas de ellas totalmente cuestionables, otras debatibles, algunas claramente positivas- es en alto grado acrítica y carente de fundamentos y que las personas que tienen una postura antigubernamental leen lo que quieren leer y no lo que está escrito.

He hablado mucho en este y otros espacios sobre la urgente necesidad de formar ciudadanos críticos, es decir, ciudadanos que busquen la realidad de las cosas a partir de información relevante, suficiente y probada, que se hagan preguntas inteligentes sobre la información para llegar a una adecuada comprensión de las cosas y que no crean en todo lo que se dice o publica sin hacer preguntas sobre la veracidad de las distintas versiones, buscar pruebas y ponderarlas para llegar a juicios de hecho sustentados.

El incidente de ayer me confirma que esta batalla por la criticidad es más necesaria que nunca y que no hay que desistir en el intento para combatir la pre-oposición que hoy inunda las redes sociales, con sus muy honrosas y fundamentadas excepciones.

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