Transcurrían los primeros días de febrero del año 2012 , cuando el diario canadiense “National Post” dio a conocer a la opinión pública los detalles concernientes a la denominada “Operación Huésped”
Los servicios de la inteligencia civil mexicana, habrían detectado una conspiración con el propósito de falsificar documentos oficiales e internar clandestinamente a nuestro país al señor Al-Saadi Gadaffi, hijo de quién, todavía por aquellas fechas, era considerado, nada más y nada menos que como el hombre fuerte de Libia.
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Los artífices de la referida conspiración habrían sido, según la referida publicación canadiense, las siguientes personas : Cynthia Ann Vanier, de nacionalidad canadiense, Gabriela Dávila Huerta , también identificada como Gabriela Daviel de Cueto, mexicana residente en Estados Unidos, Pierre Christian Fiensborg, de nacionalidad danesa y José Luis Kennedy Prieto, ciudadano mexicano.
El pensamiento no es punible, decían los clásicos y aún cuando entre la intención y la comisión del acto delictivo media el intervalo conocido por las ciencias penales como el “itercriminis”, éste sólo es punible cuando se patentiza en la denominada “ tentativa criminal”.
¿Cómo pudo el servicio de inteligencia civil de nuestro país en el caso que nos ocupa, desplegar una investigación referente a una intencionalidad respecto a la cual no se habría concretado actuación alguna?
Tal y como se habría revelado a la opinión pública, el hijo de Gaddafi habría tenido la intención de emplear el apellido “Béjar” en su falsa identidad, vocablo que nos remite de inmediato a la más representativa de las ciudades texanas desde la época de la Guerra con Santa Anna , rememorándose con ello los acordes resonante de la melodía : “The Yellow Rose of Texas”.
En los días que corren, diversas oficinas del área de inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos advierten sobre la presencia del ISIS o Estado Islámico en la conflictiva zona fronteriza de Ciudad Juárez y, al respecto, uno de los más destacados expertos de éstas materias en nuestro país, el General Jorge Carrillo Olea ha escrito un artículo por demás recomendable llamado: “ El suave vientre mexicano”
Carrillo Olea nos advierte sobre nuestra incapacidad institucional para afrontar tanto un eventual montaje fabricado en Texas, como una presencia real activa o potencial del Estado Islámico en México ; al unísono, y mientras el novelista Arturo Pérez Reverte estremece al mundo entero con otro artículo controversial, en el que advierte sobre el carácter de conflagración mundial que empieza a alcanzarse con motivo de la nueva Guerra Santa; el gobierno de México trabaja en la formulación de un nuevo sistema de inteligencia; monumental reto que sólo encontraría precedente en la formación de los servicios de inteligencia militar por parte del General Adrián Castrejón, cuando las circunstancias del caso le obligaron a convertirse en el gran espía de agentes nazis en nuestro país durante la Segunda Guerra Mundial