Con la aprobación de las leyes secundarias en materia de Telecomunicaciones y Energética nos despedimos del ideal de nación inspirado por las generaciones heroicas de la lucha independentista, de la reforma liberal juarista, de la revolucionaria campesina obrera y popular y del hermoso sueño abortado que resultó ser la lucha de los 60´s.
Todas ellas eslabonadas entre sí, anhelantes de un país independiente, igualitario, justo y democrático; donde los mexicanos al final del camino pudiésemos disfrutar de un presente seguro y de un futuro prometedor, en el que la vida se desarrollara obteniendo elevados índices de satisfacción, lo mismo para viejos que para jóvenes, o para hombres que para mujeres.
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Así se cortaron de tajo muchos sueños de mexicanos nacionalistas y largos años de lucha y sacrificio que intentaron hacer de este país un lugar que pudiera acoger a sus habitantes ofreciéndoles seguridad y protección para ellos y sus familias, pero que también fuese origen y destino de luchas sociales que cambiarían al mundo, donde los soñadores expulsados de otras tierras encontraran un espacio en el cual pudiesen vivir a salvo de sus perseguidores nativos.
Hoy la lucha por este México soñado ha quedado postergada a la acción de las futuras generaciones, quienes deberán experimentar en carne propia el agobio de sus nuevos amos, sufriendo las consecuencias de las "reformas" aprobadas por un grupúsculo de traidores a la Patria, los cuales se encargaron de vendernos por un triste plato de lentejas a comerciantes transnacionales sin escrúpulos.
Adiós México, mi generación se acordará gratamente de ti... ¡Habrá que empezar de nuevo!