Los cielos de Puebla proyectaron este fin de semana la tormenta que se está viviendo en la política: fiestas de cumpleaños y comilonas fueron el escenario ideal para anunciar las nuevas alianzas que se entretejen en la preparación del campo de batalla que iniciará en un mes: las campañas electorales.
Tres son los escenarios principales que se vislumbran por el momento: obviamente, la más importante por poderosa e influyente es la del morenovallismo, mientras que por el PRI se observa una fuerte movilización de Javier López Zavala y del inefable grupo marinista, que salió de las tinieblas, oculto durante los últimos casi 4 años.
Más artículos del autor
Su anuncio público no deja lugar a dudas: los marinistas van con todo.
Analicemos al grupo de Rafael Moreno Valle: en la conjetura de su cumpleaños, invitó a Casa Puebla a su grupo, digamos, los de siempre, los de casa, pero integró a nuevos personajes, a quienes no debemos de perder de vista: Juan Pablo Piña Kurczyn, destacado militante del PRI, hijo del exgobernador Mariano Piña Olaya y actual secretario general de la Fundación Colosio.
Interesante.
Otro invitado: el priísta (su suegro es Melquiades Morales) y actual titular de la Auditoría Superior del Estado, David Villanueva Lomelí, el ex secretario de turismo y actual regidor por Nueva Alianza, Ángel Francisco Javier Trauwitz Echeguren, primo de Ernesto Echeguren, quien todavía es vocero de la comunicación social del Panal, amigo y socio de Gerardo Islas, presidente de este partido y quien también fue invitado en la cumple del gobernador.
No habrá que perder la pista de Juan Pablo Piña, de David Villanueva, de Ángel Trauwitz y de Gerardo Islas. Entre ellos están los futuros candidatos del gobernador, y por obvio, del PAN y su coalición.
¿Y los panistas, panistas?
¿Y los exdiputados locales del blanquiazul que ya daban por hecho su pase automático a las ligas federales?
Las sorpresas que se gestan en la chistera del mago son mayúsculas.
Vayamos al PRI.
La clásica de “a río revuelto, ganancia de pescadores” se aplica aquí perfectamente. La ausencia de liderazgo, desorden, pero sobre todo, la falta de liquidez (habrá que decirlo con todas sus letras: no hay lana en el PRI) es lo que cubre de valor a los marinistas, para salir orgullosos y con la frente en alto durante el cumpleaños del exgoberandor Mario Marín. La fiestota tuvo una buena acogida por parte de priístas, a quienes la inanición ya les está carcomiendo las entrañas, hablando metafóricamente sobre el poder, y nada metafóricamente desde las evidencias de las carteras flacas.
Nada hay peor que un político pobre.
Y los priístas locales, que tuvieron dinero y poder a manos llenos durante toda su vida y por generaciones, ahora están dispuestos a recibir y apoyar a quien en un tiempo nada lejano sólo les trajo derrota y desprestigio.
Qué fuerte.
Para prueba un botón: llegó en calidad de invitado especial Enrique Doger, sí, aquél que le colgó públicamente a Marín los adjetivos calificativos más aterradores y que por respeto a los lectores omitiremos.
¿Qué motivó a Marín a recibir a Doger y sentarlo a su derecha?
¿Qué busca Doger en Marín con tanta desesperación que se tuvo que tragar sus ofensas, como la más amarga de las medicinas?
La respuesta de esta inusitada alianza es lógica:
Marín quiere el prestigio y el capital político de Doger, quien ocupa el segundo lugar en las encuestas (después de Blanca Alcalá).
Y Doger necesita urgentemente dinero.
Mucho dinero, para su campaña.
Marín tiene la oportunidad de volver a tener acceso al poder, como siempre lo soñó, sueña y soñará.
Doger tiene la oportunidad de convertirse en candidato, con la gracia que da el dinero.
Y eso es lo que más tienen los marinistas.
Innecesario preguntar de dónde provino.
Por último, también en las filas del priísmo, reaparece Javier López Zavala, tratando desesperadamente de convertirse en el líder que antes fue, con el apoyo de los presidentes municipales y diputados a los que ayudó a acceder al poder, y que no tienen cabida en el grupo marinista.
Todo esto ocurre en las entrañas de un PRI cada vez más débil, flaco, cansado y sin ilusiones.
Por eso, es un partido que puede ser presa de cualquiera.
Hasta para los carroñeros que renacen de las cloacas.
Muy interesante.