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OPINIÓN

Don Máximo y EPN ante el Informe…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Lunes, Noviembre 25, 2013

Como lo abordamos en nuestra entrega anterior, el Presidente sabe que uno de sus puntos más débiles estriba en el ajuste a la baja de las expectativas de crecimiento para nuestro país. Tan es así que, luego de la andanada de replanteamientos financieros, el gobierno se abocó a dar a conocer, “con bombo y platillo”, un ligero repunte y declarando el final de la desaceleración económica que muchos habían calificado de franca recesión. Pero no han faltado los que señalan que no es casual que lo hayan anunciado después del “Buen fin”…

Pero está claro que el verdadero punto débil es otro. Partiendo del escenario 2012, Peña Nieto enfrenta una situación en la cual más del 60% del electorado no votó por él y los votos que obtuvo apenas rebasaron el 30%, contando los que le proporcionó el PVEM. La llegada del mexiquense a Los Pinos se basó más en la división y fragmentación del voto adverso que en la fortaleza del propio. Esto no le resta legitimidad al resultado, pero nos ayuda a explicarnos lo que está ocurriendo…

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Hasta el momento, al Presidente le ha faltado un discurso unificador y de consenso. Sus asesores parecen no darse cuenta que, conforme nos acercamos al 1 de diciembre, se ha acentuado el desencuentro entre él y la ciudadanía. No calcularon que doce años de críticas constantes contra los gobiernos panistas iban a terminar golpeando a Peña Nieto. Fue ingenuo pensar que, al darse el cambio de gobierno, los cuestionamientos iban a cesar. En su momento le pasó a Cuauhtémoc Cárdenas cuando potenció el descontento contra el gobierno del PRI en el DF y al ganar, la expectativa y demandas ciudadanas rebasaron su capacidad de respuesta y si no hubiese dejado el cargo para competir otra vez por la Presidencia, el PRD habría terminado en malas condiciones ante los embates de los electores…

Distinguiendo que una cosa es el Informe y otra el o los mensajes del presidente, vamos a ver si sobre la marcha se corrige la deficiencia y se adopta un discurso de consenso y unidad. Ante la ausencia de los resultados tan esperados, la ciudadanía percibe falta de contundencia presidencial, lo que se vio reforzado por los ajustes en cuestión. Un análisis somero del manejo mediático de las reformas, nos enseña que, una vez más, se están prometiendo muchas cosas que no sé si resulte prudente hacer…

El discurso consensual-legitimador…”

En el centro del desencuentro entre el Presidente y la ciudadanía, está el choque entre la carencia de resultados y más del 60% del electorado que no votó por él. Hoy se paga el manejo faccioso que se hizo, años atrás, cuando el PAN propuso las reformas que el PRI y las izquierdas torpedearon sin cesar, bajo el argumento de que, si se hacían, el PAN se llevaría todo el crédito. Si los cambios se hubiesen hecho entonces, el Presidente no estaría metido en el lío en que se encuentra. Esto demuestra que cuando alguien propone reformas necesarias no hay que descarrilarlas, sino asumirlas e intentar arrebatarle el liderazgo reformista…

Es curioso que en lugar de desarrollar un discurso consensual, que por naturaleza es legitimador, el Presidente y su partido se hayan decantado por el raudal de promesas, como si los mexicanos no estuviésemos cansados de ellas. La estrategia tiene posibilidades pero también riesgos: de no cristalizar o de hacerlo de manera raquítica, 2014 podría ser el año en que se desfonde la legitimidad del Presidente…

“La estrategia de don Máximo…”

Al ser lo que deseaban sus adversarios, don Máximo ha evitado la confrontación directa con Peña Nieto. Además de que podría meterlo en un desgaste anticipado, no tiene necesidad de ello. Su hoja de ruta implica una competencia indirecta por el poder, dejando para después el forcejeo frontal. No hay por qué adelantar vísperas si con la presión ciudadana por los magros resultados es suficiente para mermar al Presidente…

En lo que don Máximo está “a tambor batiente” es con la entrega y promoción de resultados, de los suyos. No pasó inadvertido que el recién inaugurado hospital junto a Ciudad Judicial, haya sido construido en colores “panistas” y “aliancistas”. Al no ser pintura propiamente, quien desee quitarlos deberá destruir la fachada y buena parte de los interiores, algo que resulta impensable…

“El autoritarismo democrático…”

La posición de don Máximo se explica mejor si revisamos los resultados sobre la situación democrática del Latinobarómetro, dados a conocer a principios de noviembre. Llama la atención que pese a todo, Venezuela esté a la cabeza de la confianza ciudadana en la democracia frente a cualquier otra forma de gobierno, situándose en 87% a favor, mientras México ocupa el último lugar con apenas 37%. Si comparamos con los años anteriores, veremos que la caída del apoyo democrático en nuestro país empezó entre 2010 y 2011, cuando se perfiló el retorno del PRI a Los Pinos. Hacia 2010 estábamos en 49% y para el año siguiente, en 40%. A su vez, entre 2012 y 2013, pasamos a 37%. Es decir: el proceso que culminó con la llegada de Peña Nieto al poder fue acompañado por el desencanto democrático…

La apuesta de don Máximo es transparente y acorde con las transiciones. Localmente ha sido cuestionado y tachado de autoritario, pero ha logrado imponerse a sus críticos y lo ocurrido en otras latitudes indica que, ante un escenario de tal naturaleza, el resultado será o un autoritarismo democrático o una democracia autoritaria, según hacia dónde se cargue un poco más. Aunado al panorama reflejado por el Latinobarómetro, veremos que la merma de 12 puntos, hasta quedar en 37% de respaldo ciudadano a la democracia, es lo que abre la posibilidad de que se hagan realidad los planes de don Máximo…

“Yo sí doy el ancho…”

Don Máximo no está jugando a desfondar la democracia, aunque es una posibilidad. Su mensaje parece ser: “Soy autoritario pero entrego resultados, escójanme a mí”. Es una reformulación y superación de la propuesta de Manuel Camacho a Salinas, cuando tenía en mente la modernización del PRI y la efectividad ante las demandas ciudadanas como pasos previos a la democracia. De tal modo que, al ocurrir la apertura, la gente votaría por el PRI y no por otro partido…

Peña Nieto empezó el sexenio recurriendo a su discurso de campaña: “democracia efectiva”, pero los resultados no llegan. Ante eso, don Máximo entroniza su mensaje diciendo: “Acá, en Puebla, sí hay resultados y doy el ancho para la Presidencia”. Sería el cumplimiento de la promesa del otro, no su confrontador. De suyo es la disputa por el liderazgo en el cambio y en los resultados…

Si los efectos benéficos de Peña Nieto no se dejasen sentir pronto, entre 2014 y 2015 la lucha por el poder se habrá decantado en buena medida hacia don Máximo. La elección intermedia sería el anuncio de una derrota anunciada rumbo al 2018…

En el PAN, Don Máximo no la tiene fácil pues se le complica el escenario a Madero y el juego estratégico de sus adversarios busca derrotarlo o forzarlo a una negociación…

Mientras tanto, en Puebla, cada vez suena más fuerte Patricia Leal como la pieza clave de don Máximo en la Legislatura entrante. Garantiza el manejo personal de sus asuntos ahí, pues si a alguien ha sido “leal” Patricia es a don Máximo. En tal caso, sería otro mensaje con muchos significados…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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