RODOLFO RUÍZ.
Fue una especie de Quijote,
mi amigo Rodolfo Ruíz,
de funcionarios, azote,
por falta grave o desliz.
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Fustigó sin miramientos,
a ladrones y corsarios,
lobos con piel de cordero,
sedicentes “funcionarios”.
Dio asilo a plumas volantes,
a analistas con talento,
pero ya murió Rodolfo,
ya no sufren los tunantes,
los reyes del “diez por ciento”;
adiós periodista amigo,
ya descansa a fuego lento.
ANGEL HERRERA.
Para la publicidad,
era una “chucha cuerera”,
quien ya está en la eternidad,
el amigo Ángel Herrera.
Hablaba hasta por los codos,
y allá arriba San Perico,
al ver semejantes modos;
lo confundió con perico.
ALEJANDRO MANJARREZ
Me lo platicó un testigo,
que en una zalea de res,
fue amortajado este amigo,
Alejandro Manjarrez.
Por ser de pluma filosa,
de talento y poco pelo,
la huesuda, codiciosa,
lo cobijó con su velo,
dijo que era de su tipo,
y allá le brinda consuelo.
MAURO GONZÁLEZ RIVERA
Anduvo siempre de prisa,
este periodista inquieto,
que no conoció la calma;
por eso allá en el panteón,
le amarraron cuerpo y alma.
RAÚL TORRES SALMERÓN.
“Te suplico que me borres,
de aquella lista macabra”,
le solicitó Raúl Torres ,
al señor “patas de cabra”.
Belcebú no le hizo caso,
en paz descansa Raúl,
le dio tremendo sablazo,
y se lo echó en un baúl.
CARLOS MACÍAS PALMA.
Por divulgar un secreto,
que la malvada pelona,
le reveló cierto día,
Carlos estiró la pata,
caro pagó su osadía;
hoy es un pobre esqueleto,
que sólo asusta a la gente,
…“lo supe de buena fuente”.
MANOLA ALVAREZ
Siendo amante del Derecho,
su entierro resultó chueco,
pues la malvada catrina,
la sepultó en una esquina.
CARLOS FLORES MANCILLA
Agraviar quiso a la parca,
aplicando su apellido,
(el segundo, no el primero)
mas fue su intento, fallido.
Y se murió, quién diría,
de una manera sencilla,
al caerse de una silla,
y dañarse el tafanario,
si usted no sabe lo que es,
consulte su diccionario…
VÍCTOR REYNOSO
Fue académico brillante,
analista respetado,
y a pesar de sus honores,
al fin yace sepultado,
la calaca le echó el guante,
a este esqueleto letrado.
JESUS MANUEL HERNÁNDEZ
Conjugaba el periodismo,
con recetas de cocina,
y eso lo llevó al abismo,
pues una cosa con otra,
la verdad que no combina.
Le dieron la concesión,
de ser jefe de cocina,
y hoy le guisa en el panteón,
al diablo y a la catrina.
BLANCA GALINDO
Ya nada más su alma pena,
allá atrás del escenario,
del equipo de e-consulta,
donde robaban a diario;
por ser capaz y eficiente,
le pido a toda la gente,
que le recen un rosario.
JOSÉ ALARCÓN.
Un cadáver insepulto,
del que afloran unos lentes,
corresponde a un hombre culto,
que al fin ya peló los dientes.
La lectura su pasión,
la política, su vida,
ave fue de tempestades,
entre bajada y subida;
Dios redima en el panteón,
a esta pobre alma perdida…
RAYMUNDO GARCÍA
Un cortejo de estudiantes,
va cargando una osamenta,
es de Raymundo García,
a quien la huesuda impía,
integró a su cofradía;
desde entonces noche y día,
vive con esa señora,
creo que en leyes la asesora.
RIGOBERTO CORDERO.
Primero fue contador,
después le gustó la historia,
en qué acabará, no atino;
si está fresca mi memoria,
veo muy claro su destino:
biógrafo de Maximino.
JUAN PABLO PROAL.
Emigró a la capital,
este inquieto reportero,
amante de la aventura;
y encontró su sepultura,
en un profundo agujero,
muy cerca de la Alameda;
de aquella osamenta aceda,
sólo su recuerdo queda.
RENÉ SÁNCHEZ JUAREZ
Pasó de líder obrero,
a diputado aguerrido,
también fue universitario,
muy leído y “escrebido”.
Cuando los tenis colgó,
su gremio lo despidió,
y un obrero resentido,
de este modo se expresó:
“René ya pagó su cuota,
ya descansa eternamente,
…y nosotros igualmente!”
GERMÁN MOLINA.
El día que cerró el paraguas,
en los diarios publicaron
una multitud de esquelas,
cifra apenas comparable,
a la cantidad de escuelas,
que este hombre multiplicó,
como si fueran memelas.
Tenía el toque del Rey Midas,
cada vez que abría un negocio,
por eso la astuta flaca,
mejor lo volvió su socio…!
AQUILES CÓRDOVA MORAN.
¡Aquí…les va este difunto…!,
se anunció en el cementerio,
y en menos que se los cuento,
porque el asunto era serio,
diez mil antorchistas hubo,
todos portando un sahumerio,
atestiguaron contritos,
el ocaso de un imperio.
La muerte con su guadaña,
de este líder aguerrido,
ya no tuvo compasión,
lo descuartizó con saña,
no lo salvó ni un bloqueo,
ni una marcha, ni un plantón...
JUAN CARLOS LASTIRI.
En un pueblo polvoriento,
en el fondo de la sierra,
Juan Carlos quedó enterrado,
a tres metros bajo tierra.
Flaquísimo su esqueleto,
retorcido como alambre,
víctima dicen que fue,
del “programa contra el hambre”.
ALEJANDRA FONSECA
Con pretensión seductora,
quiso Alejandra evadir,
los designios del demonio.
Fallida fue su ilusión,
pues para “Patas de Cabra”,
la cuestión del matrimonio
nunca estuvo en su intención.
La Fonseca ya reposa,
no hay más que resignación,
recibe en tu triste fosa,
mi pastoral bendición.
GUSTAVO SANTÍN
De santín no tuvo nada,
y aunque parecía inocente,
hubo quien lo vio con cuernos,
rabo picudo y tridente.
Con tamaña vestimenta,
es una barbaridad,
querer redimir criaturas,
en una universidad…
MARCELA JIMÉNEZ.
Con sable desenvainado,
ante cualquier acechanza,
Marcela no se hizo a un lado,
ni canceló la esperanza.
Pero le llegó su día,
y quedó pálida y tiesa,
así la echaron al hoyo,
no la salvó su belleza,
ni una manifestación de apoyo.
EL AUTOR.
Pido permiso señores,
por estos versos perversos,
que son para echar relajo,
aderezados con rimas,
y algo de cebolla y ajo.
Sé que me van a decir,
que mis escuálidas coplas,
no tienen ni ton ni son;
por ello pido perdón,
y luego la aclaración:
sé que muchos me faltaron;
ni son todos los que están,
ni están todos los que son.
Así son las calaveras,
no lo tomen tan en serio,
es el recreo del idioma,
siempre con buena intención.
Si hubiera reclamación,
a pesar de que esto es broma,
no hay problema, punto y coma,
nos vemos en el panteón.
XAVIER GUTIÉRREZ.
Quiso honrar a su apellido,
al segundo, no al primero,
mas fue su intento fallido,