La Historia como disciplina del conocimiento humano ha reconocido dos vertientes fundamentales, una, cosmopolita e integradora del suceder de las diversas humanas, reconoce como origen “Los Libros de la Historia” de Heródoto; en tanto que otra vertiente proveniente de Tuscídides y su obra “Las Guerras del Peloponeso”, realiza el diagnóstico de realidades específicas.
El término “diagnóstico” no es empleado de manera arbitraria, la medicina es la ciencia que habría alcanzado el mayor grado de complejidad metódico en el período ático, de ahí que no sólo Tuscídides trasladase su metodología al estudio de la historia, sino que, incluso la mayéutica socrática se deriva de los conocimientos médicos.
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Surgen las biografías, primero con un mero carácter de exaltación de personajes que encarnan las virtudes , destacándose de manera por demás ejemplificante “La Vidas Paralelas” de Plutarco, para posteriormente Ya con “Los Doce Césares” de Suetonio hacer “el diagnóstico” en concordancia con la tradición historiográfica del autor de “Las Guerras…”, tanto de una situación política específica como de un perfil psicológico determinado , compenetrándoles de manera trasversal ; no en balde , la obra de Suetonio ha dado pie a uno de los estudios de Psiquiatría forense más connotado en la historia d ela “ciencias penales” , el célere : “Tiberio (la historia de un resentimiento) del médico español Gregorio Marañón.
En México hemos sido poco dados al cultivo de éste tipo de trabajo historiográfico, a diferencia de la “Biografía del General San Martín” del político e historiador argentino del siglo XIX Bartolmé de Mitre, nuestros clásicos de la independencia ; Carlos María de Bustamante, Lorenzo de Zavala, José María Luis Mora y Lucas Alamán; parecieran mayormente ajustado a los lineamientos historiográficos de Heródoto, y ya no se diga la “Historia de las Revoluciones de la Nueva España” escrita en Londres bajo la influencia filosófica de David Hume por el portentoso Fray Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra.
Una de las pocas personalidades de nuestra historia patria, sino es que acaso la única que ha concitado el estudio biográfico a la manera clásica de Suetonio , ha sido la de don Benito Juárez a partir de la profunda reflexión sociológica hecha ex profeso por don Francisco Bulens, misma que diera pie al retuecano emprendido por don Justo Sierra y finalmente a las acabadas conclusiones que plasmara Palph Roeder, uno de los grandes perseguidos de la “Comisión McCarthy”.