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Reforma petrolera, ideas no dogmas | Juan Carlos Lastiri
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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Reforma petrolera, ideas no dogmas

Martes, Agosto 6, 2013

Mucha tinta ha corrido y muchas horas de análisis en diversos medios de comunicación se han difundido tratando de descifrar cual es la mejor opción hacia donde debe transitar nuestro país en materia energética, sobre todo en el tema de la industria petrolera; pero todos los análisis parten de un común denominador, el modelo actual de Pemex y de industria petrolera mexicana esta agotado y no responde ya  a los requerimientos de la nación. Pero ojo, aquí hablamos del esquema actual que implica tanto lo financiero como lo operativo. No obstante, es de reconocerse la valía de la mano de obra y de la visión empresarial de la paraestatal, ya que aún en el contexto de desaceleración económica, Pemex sigue siendo el soporte de la generación de divisas nacional y una de las empresas más importantes a nivel mundial.

Esto nos señala entonces que hay algo que a todas luces funciona. El régimen fiscal de Petróleos Mexicanos lo pone en una situación desventajosa para cumplir con éxito la doble misión que tiene por encargo: ser un ente productivo y que a la vez sea fuente de recursos fiscales para el erario nacional. Esta es una dicotomía muy complicada de enfrentar: ¿Cómo lograr ser al mismo tiempo una empresa con capacidad de gestión, productiva, que destine recursos a la inversión productiva cuando al mismo tiempo tiene que contribuir impositivamente al presupuesto nacional? No por nada Pemex presenta un déficit crónico en sus balanzas y con cargas laborales impresionantes. Tiene una capacidad mínima de reinversión en la búsqueda de nuevos yacimientos petrolíferos o de gas, mucho menos para buscar nuevas tecnologías, innovar o ser más competitiva a través de la productividad. Esto es realmente grave por dos razones básicas; el mercado internacional esta constituido por poderosísimas empresas de capitales internacionales dedicadas precisamente a invertir y capitalizar sus utilidades en esos aspectos que hoy son el talón de Aquiles de Pemex, empresas que no están acotadas a un territorio nacional si no que han hecho del mundo los limites de sus fronteras. La segunda razón que nos debe preocupar es que el petróleo es un insumo finito, que algún día desaparecerá – tarde o temprano -  y por consiguiente la riqueza derivada de éste.

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Este miércoles esta anunciado que el Gobierno de la República presentará la anunciada iniciativa para la reforma de la industria energética en nuestro país. En días pasados el Partido Acción Nacional hizo lo suyo tratando de adelantar sus cartas a jugar. El PRD ha dado a conocer que no se quedará atrás llevará al congreso su propia iniciativa. El inefable López Obrador ha anunciado su defensa irrestricta a la soberanía nacional para evitar la “ privatización” de Pemex. Sin duda será un rico debate de ideas el cual se dará para definir qué es lo que más conveniente y como logramos que el petróleo mexicano impulse el verdadero desarrollo de este país. Y es que tenemos ejemplos verdaderamente interesantes de posibles modelos a seguir: Brasil, Noruega y Venezuela, en donde lo obtenido por la producción petrolera han impulsado el crecimiento económico de estas naciones, y el factor común de estos tres ejemplos es que todas en su momento abrieron su producción –en mayor o menor medida- a la inversiones de capitales privados. Hasta la misma Venezuela chavista trae una fuerte tradición de co-participación estatal y privada. Y en prácticamente en todo el mundo es la norma que prevalece. Con mucho éxito por cierto. Pero esta apertura nada tiene que ver con conceptos como privatización o pérdida de soberanía energética. En ninguna nación que comparte esquemas de este tipo, el petróleo ha dejado de ser propiedad de los ciudadanos. Lo que se abre es la posibilidad de invertir incluso de competir en las diversas etapas de la producción, existiendo un organismo rector que dirija este participación, supervise y monitoreé y capte los dividendos resultado de la explotación de la renta petrolera. Así lo han hecho los noruegos, quienes han logrado consolidar un fondo de inversión con el producto de las renta petrolera que pagan las petroleras, sin que afecten la propiedad original, dicho fondo realiza inversiones en todo el mundo y sus utilidades impulsa la industria nacional, balancea el presupuesto, incrementa el PIB per cápita y sobre todo, garantiza las futuros pensiones de los niños noruegos. Ejemplos existen. Ahora veamos la propuesta de Enrique Peña Nieto  para conocer sus alcances. Se inicia un debate trascendental para el futuro de México, pero este deberá ser de ideas, más que nunca, desterremos los dogmas de fe.

 

 

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