Buen título para una novela que trate acerca de un candidato que se quedó esperando la señal procedente de "lo alto", misma que determinaría la victoria sobre sus adversarios y que sin duda rectificaría la suma de errores "garrafales" cometidos a lo largo de esta campaña tan corta, pero tan sufridora para los potenciales electores.
Protagonista de una novela típica del realismo mágico tan mexicano, tan propio de nuestra historia política reciente donde los que ganan las elecciones solo lo hacen con el mínimo de votos debido al escepticismo ciudadano, dejando un tufo de "sospechosismo" cuando a la luz del contexto nacional todo parece ser el resultado de una concertación para seguir incluyendo a las oposiciones oficiales en el mismo bote del pomposamente llamado Pacto por México; y si usted lo duda solo vea el teatro armado en Baja California, donde el PRI festejó para después tener que desdecirse.
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Y así resultó la triste historia de un candidato que previo al proceso electoral lucía como el más popular, las encuestas lo colocaban como el invencible, el inalcanzable, aquel que garantizaría el regreso del prinosaurio al poder en Puebla, tan se creyeron su propio cuento que desdeñaron a sus cuadros emergentes y colocaron en su cuadro de regidores a los hijos de sus notables y qué decir de sus candidatos a diputados donde ubicaron solo cartuchos quemados , pero leales a los colores partidistas aún cuando no aportaran un voto más fuera de la estructura.
Así tuvo que caminar el trayecto de la campaña siempre de subida, cargando con un grupo de "bultos" que jamás le ayudaron a penetrar en las diferentes esferas ciudadanas las cuales se han vuelto tan demandantes, que ya no se conforman con el "lunch", la baratija de regalo, o el saludo pueblerino que pretende acercar a la gente.
Y qué decir de la propaganda, de la falta de recursos, y peor aún del olvido de los "principales" que deberían haberle acompañado en todo este trayecto; en fin, todo salió mal desde el principio, los números no le dieron y al final todos conocemos el desenlace.
Cuando escribo esto no lo hago para demeritar la participación de un candidato que debió haber tenido mejor suerte, sino por el contrario para remarcar la utilización que se hace desde los altos círculos de poder de prestigios y personalidades, que son difamados, vejados y abandonados a su suerte, que fue lo que realmente pasó.
Pero como lo decimos, nuestro país es tan surrealista que sin duda el sistema habrá de premiar lealtades y no dudemos que pronto veamos a nuestro personaje en algún cargo en la SEP nacional como un premio de consolación a su participación en el proceso electoral poblano, no cabe duda... ¡como México no hay dos!
La historia termina con los resultados que nos muestran que el verdadero ganador de esta contienda se llama abstencionismo, el cual llegó a un inalcanzable 56 %, lo que le hace mayoría frente al costoso aparato partidista...tal vez...algún día...¿cambiarán las cosas en México?