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Salud
Ahora las mujeres mexicanas ven la maternidad como una elección consciente que va de la mano con su estabilidad profesional
Mujer con imagen de ecografía de su bebé
Foto: Cortesía
En el México actual, el proyecto de vida de las mujeres ha evolucionado. La decisión de ser madre ya no es una imposición social, sino una elección consciente que suele ir de la mano con la estabilidad profesional, el desarrollo académico y la plenitud personal.
En este contexto, la conversación ha pasado de ser un tabú a convertirse en un acto de salud preventiva: la vitrificación de óvulos.
Las cifras nacionales lo confirman. Según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID 2023) del INEGI, la tasa global de fecundidad en México bajó a 1.60 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional (2.1) por primera vez en la historia del país.
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Al mismo tiempo, datos del sector reproductivo indican que el 44% de las mujeres mexicanas ya tiene hijos después de los 30 años, una cifra que sigue en aumento. La maternidad se posterga, pero la biología no espera.
Sin embargo, este avance en el desarrollo personal se encuentra con una realidad fisiológica: la reserva ovárica. A diferencia de otros aspectos de la salud, la capacidad reproductiva tiene un tiempo definido que no siempre coincide con los logros profesionales.
La fertilidad femenina es finita. Tanto la cantidad como la calidad de los óvulos disminuyen de forma natural con los años, un proceso que suele acelerarse después de los 35 años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas en edad reproductiva experimentará dificultades para concebir.
El enfoque clínico ha evolucionado hacia la prevención. Especialistas en reproducción asistida señalan que cada vez más mujeres mayores de 35 años acuden a consulta; no obstante, al presentarse ya con una baja reserva ovárica, las opciones para lograr un embarazo con óvulos propios se vuelven más limitadas.
El impacto del tiempo se manifiesta principalmente en:
La vitrificación es una técnica de enfriamiento ultrarrápido que protege la integridad de la célula. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) revisó la evidencia disponible y en 2013 retiró la etiqueta de "experimental" a la vitrificación de óvulos, reconociéndola como una técnica clínicamente validada.
Desde entonces, la demanda global ha crecido de forma sostenida: según datos de clínicas especializadas, la vitrificación de óvulos ha experimentado un crecimiento superior al 40 por ciento en los últimos cinco años.
Es una herramienta clave cuando:
Este procedimiento no solo resguarda células, sino que brinda la libertad de decidir el momento adecuado para formar una familia con mayores probabilidades de éxito.

La zona de Interlomas se ha consolidado como un referente en estos procedimientos. Al estar ubicada en el Estado de México, pero a tan solo 15 minutos de Santa Fe, ofrece una alternativa para quienes buscan evitar las zonas más congestionadas de la capital sin renunciar a la tecnología de punta.
Clínicas de fertilidad como avidafertility.com, reportan que el perfil de la paciente está cambiando: hoy son mujeres jóvenes quienes se acercan de manera preventiva para evaluar su salud reproductiva, antes de que el tiempo se convierta en un factor de presión.
La tendencia de la preservación de la fertilidad en México refleja un cambio generacional. Cada vez más mujeres entienden que planificar la maternidad no significa renunciar a ella, sino elegir el momento con información y respaldo médico.
Centros especializados en zonas como Interlomas están facilitando ese acceso, combinando tecnología de alta complejidad con una ubicación que reduce el desgaste logístico para pacientes de la región centro del país. (MCJ)