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Jueza de Teziutlán amenaza a madre con quitarle custodia de su hijo

Durante la audiencia no hubo cuestionamientos hacia él, mientras que ella fue reprendida repetidamente

Jueza de Teziutlán amenaza a madre con quitarle custodia de su hijo

Rostro de mujer con juzgado de Teziutlán al fondo

Foto: e-consulta

Entre denuncias por violencia familiar y un largo litigio por la custodia de su hijo, Monserrat Díaz Serrano, aseguró haber sido revictimizada por una jueza de lo familiar en Teziutlán, revelando un proceso marcado por miedo, desgaste emocional y la sensación de no haber sido escuchada por las autoridades encargadas de protegerla.

En una entrevista para e-consulta la afectada relató que su última audiencia, realizada el 5 de febrero, cambió el rumbo del proceso legal, pues denuncia que fue amenazada con perder la custodia de su hijo y que percibió una cercanía entre la jueza y el abogado del padre.

Una audiencia entre amenazas y tensión

Lo que debía ser una audiencia para revisar el régimen de convivencia terminó convirtiéndose, en una experiencia de intimidación que la dejó paralizada.

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Recuerda que al entrar a la oficina fue conducida primero con un secretario de acuerdos que comenzó a preguntarle por qué impedía las convivencias; cuando explicó que temía que el padre se llevara al menor a otro estado, su preocupación fue minimizada.

La respuesta fue que, en caso de que eso ocurriera, se activaría una alerta y el niño sería localizado, una explicación que la hizo sentir que debía esperar a una tragedia para que su miedo fuera tomado en serio.

Mientras hablaba, describe haber sentido una mirada intimidante que la hizo dudar de sus propias palabras, intentó explicar que su temor no era hipotético, relató episodios en los que su hijo se quedaba solo en espacios públicos mientras el padre realizaba otras actividades.

Minutos después ingresó la jueza Karen Moreno Valle y, según su relato, el ambiente se volvió más tenso; de pie, frente al escritorio, la jueza le advirtió que tenía la facultad de retirarle la guarda y custodia de su hijo.

Describe ese momento como una “regañiza” que la hizo temblar por la ansiedad, mientras intentaba explicar su miedo por la seguridad del niño, pero fue interrumpida en varias ocasiones.

La audiencia avanzó entre advertencias y presión para aceptar un acuerdo de convivencia que no le daba tranquilidad.

También asegura que, antes de entrar a la diligencia observó a la jueza saludar con un abrazo al padre del menor y a su abogado, un gesto que generó dudas sobre su imparcialidad.

Durante la audiencia no hubo cuestionamientos hacia él, mientras que ella fue reprendida repetidamente. Entre el frío de ese día y la ansiedad que le recorría el cuerpo, dice que apenas podía controlar el temblor de sus manos.

Aun así, intentó mencionar la condición médica de su hijo y la necesidad de mudarse para garantizarle atención especializada, pero sostiene que esa posibilidad fue rechazada en ese momento.

El contexto de un conflicto prolongado

La audiencia forma parte de un proceso legal que se arrastra desde una relación marcada por violencia física, emocional, psicológica y económica.

Los conflictos alcanzaron un punto crítico en abril de 2022, cuando el padre irrumpió en su domicilio y se llevó al menor, un episodio que derivó en denuncias formales y en su decisión de mudarse de municipio para protegerse.

En septiembre de 2024 inició un juicio para solicitar pensión alimenticia y regular las convivencias.

Bajo la conducción de una primera jueza recibió medidas de protección que le dieron una sensación inicial de resguardo. Sin embargo, con la llegada de una nueva titular en 2025 el rumbo del caso cambió y sus solicitudes de evaluaciones psicológicas y medidas adicionales fueron rechazadas.

También intentó plantear la necesidad de mudarse a Puebla debido a una condición renal de su hijo, que requiere atención especializada, pero la negativa a esa posibilidad aumentó su angustia.

Un caso que se vuelve público

Tras la audiencia de febrero decidió compartir su experiencia en redes sociales y la respuesta fue inmediata, con mensajes de apoyo de otras mujeres que aseguran haber atravesado situaciones similares, incluso con la misma jueza.

Mientras el proceso legal continúa y se aproxima una nueva audiencia de conciliación, insiste en que su única prioridad es proteger a su hijo, aun en medio del cansancio emocional que le ha dejado todo este proceso. (MCJ)

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