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Día del Orgullo LGBT; ¿por qué la L aparece primero?

Las lesbianas fueron pilares durante la crisis del VIH/SIDA en los años 80 y marcaron la historia

Día del Orgullo LGBT; ¿por qué la L aparece primero?

Foto: Composición e-consulta

En el Día del Orgullo LGBTQ+, que se conmemora cada 28 de junio, surge una pregunta que pocos se hacen pero que tiene una respuesta profundamente histórica, ¿por qué la “L” de lesbiana encabeza el acrónimo?

Lejos de ser un orden aleatorio, esta elección honra la valentía, solidaridad y activismo de las mujeres lesbianas durante una de las etapas más oscuras para la diversidad sexual, la crisis del VIH/SIDA en los años ochenta.

Aunque el movimiento por los derechos de la comunidad comenzó tras los disturbios de Stonewall en 1969, el término “LGBT” se consolidó hasta inicios de la década de 1990.

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En ese momento, el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) ya había devastado a miles de personas en todo el mundo, principalmente a hombres homosexuales, en un contexto marcado por el estigma, el miedo y el abandono institucional.

Durante los primeros años de la epidemia, las transfusiones de sangre se convirtieron en un recurso vital para quienes padecían el virus. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos prohibió donar sangre a hombres que mantenían relaciones sexuales con otros hombres.

Ante esta medida discriminatoria, surgió la colectiva The Blood Sisters, conformada por mujeres lesbianas que, desafiando prejuicios y barreras sociales, organizaron jornadas de donación para apoyar a sus compañeros.

Más allá del acto altruista, las lesbianas asumieron un papel esencial en la defensa del acceso a la salud, el acompañamiento emocional y la visibilización del VIH como una problemática social y no exclusiva de una orientación sexual.

Su activismo también presionó a instituciones para crear protocolos de atención digna, convirtiéndose en cuidadoras, aliadas y voces políticas fundamentales.

Este gesto de sororidad marcó un punto de inflexión. La comunidad, hasta entonces centrada en la lucha de hombres cisgénero homosexuales, reconoció la fuerza de las mujeres lesbianas como motor del cambio colectivo.

Razón por la que, en reconocimiento a su compromiso, liderazgo y entrega, la “L” ocupa el primer lugar del acrónimo. No se trata de una simple inicial, es un símbolo de resistencia y memoria que honra a quienes estuvieron cuando muchos otros decidieron voltear la mirada. (JH)

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