Sábado, 23 De Mayo De 2026 | Puebla

Sociedad

Crónica de una noche de drifting, cerveza y fotos en el Periférico de Puebla

Más de 500 personas y 300 vehículos se dieron cita; los policías solo observaron

Crónica de una noche de drifting, cerveza y fotos en el Periférico de Puebla

Vehículos en cita sobre la gasolinera Mobil ubicada pasando Valsequillo, sobre periférico

Foto: Sheila Gutiérrez

Era imposible no ver. Gente estacionada en tercera fila sobre el Periférico Ecológico de Puebla para apreciar como autos y motos quemaban llantas en la gasolinera Mobil, ubicada pasando Valsequillo.

La convocatoria decía que este sábado a las 21:30 horas habría drifting y arrancones. La inscripción, dos mil pesos. El premio para el primer lugar, 30 mil. El requisito para participar, vehículos con motores de por lo menos 700 caballos de fuerza.

Entre las 23:00 horas y medianoche de ayer había en el lugar cerca de 200 vehículos, unas 100 motocicletas y por lo menos 500 personas.

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El espacio no dio para más. El conductor de un JettaA3 modificado, uno de los organizadores, dijo que no habría carreras. La gente los superó. Pero se mostró contento por la escena de arrancones clandestinos que va al alza.

Durante un día cualquiera se observan en el sitio operando la amplia gasolinera Mobil, un Oxxo y un Italian Coffe. Esa noche el café y la gasolinera estaban cerrados. La tienda de conveniencia era un expendio de cerveza.

La fila estaba a todo lo que daba. No solo vendían latas, daban cartones completos y envases de todo tipo y distintas marcas. Descontrol. Algunas se agotaron pronto, tanto que el Oxxo cerró y los trabajadores solo atendieron por la ventana.

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Un estruendo. Asustados algunos asistentes agacharon su cabeza latigando su cuello. Los menos cubrieron sus oídos con ambas manos ¿Un disparo? No.

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Fue un cohete que salió de un coche Volkswagen adaptado a buggy —esos autos sin techo y con enormes llantas perfectas para andar sobre arena— con un motor que tronaba fuera de lo normal.

El dueño le adaptó dos tubos iluminados, toboganes donde salían fuegos artificiales camino al cielo, como en las ferias. De vez en vez, cuando el chofer tronaba cohetes, la gente chiflaba. Era una fiesta.

La gente se tomaba fotos con todo. Había cerveza, humo, música por todas partes, cohetes, decenas y decenas de vehículos tuneados quemando llanta. También venta de stickers para adornar autos, motos o cualquier objeto.

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De fondo se escucharon algunas veces sirenas de patrullas que rondaban por la zona, principalmente de la Policía Estatal. Cuando notaron que era demasiada gente para poder contener, apagaron sus torretas. Solo vieron el espectáculo.

La policía municipal no se hizo presente, primero porque la avenida es una vía a cargo del Estado y también porque en ese momento los uniformados de la capital estaban en paro.

La cerveza fluía tanto los dos botes de basura fueron insuficientes. Los vehículos que estaban hasta adentro no se pudieron ni mover ante la cantidad de autos que llegaron.

El evento terminó hacia las 02:00 horas, en plena madrugada, cuando se empezaron a retirar los autos, que dejaron latas, basura, el piso marcado y una promesa de volverse a ver en otro lugar por definirse de manera secreta. (JRLM)

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