El Servicio Médico Forense (Semefo) de Acapulco tiene 10 cámaras frigoríficas pero ninguna sirve, por lo que decidió embolsar a 60 cuerpos y enviarlos a la ciudad de Chilpancingo, para registrarlos y enviarlos al cementerio forense.

“Tenemos muchos problemas con las cámaras frías del Semefo; en algunas, la puerta no cierra, otras de plano ya no enfrían y a pesar de que ya las reportamos no se han reparado. Desde hace 3 meses tenemos ese problema”, afirmó uno de los trabajadores del Semefo.

Las cámaras se encuentran descompuestas desde hace 3 meses y del lugar salen olores fétidos que molestan a las personas que viven en los alrededores del lugar, denunciaron vecinos de la zona.

Ante la gran cantidad de cuerpos que se han acumulado en las instalaciones, los cadáveres  se ponen en cualquier lugar, sin las condiciones de higiene necesarias, lo cual provoca que fuertes olores de descomposición impregnen toda la zona de los alrededores.

Hace unos años, ante la saturación que hay en los Semefos de Guerrero, se decidió comprar por parte de la Fiscalía General de Guerrero un área de un panteón con gavetas en Chilpancingo. A los cuerpos no reclamados se les toma una muestra genética, fotos, una descripción de la ropa con la que fue encontrado el cuerpo y las huellas dactilares.

Posteriormente los cuerpos son llevados al cementerio forense y se anota el número de gaveta en el archivo donde está toda la información de la persona que murió.

Todo esto se guarda en un archivo y cuando alguien va a buscar una persona desaparecida, se le muestra la información para ver si coincide con la de los familiares, si hay una identificación positiva, van al panteón y recuperan el cuerpo para entregarlo a las personas que lo reclaman, según información del diario Excelsior.