A una semana del regreso a clases presencial, papelerías y zapaterías de Puebla no han recuperado el nivel de ventas que tenían antes de la pandemia de covid-19, debido a que ahora no son obligatorios los útiles ni los uniformes escolares.

Daniel Vázquez Fernández, dueño de una papelería del Centro Histórico, comentó que el anuncio de las clases presenciales no fue suficiente para reactivar sus ventas, ya que usualmente hasta que inician las clases hay dinamismo en el sector y aumentan los ingresos por útiles, renta de internet y copias.

Su principal mercado son los estudiantes de las escuelas Álvaro ObregónCENHCH y José María Lafragua, pues antes de la pandemia vendía 3 mil pesos al día, pero en la etapa más dura de la contingencia llegó a vender solo 50 pesos y actualmente su promedio es de 600 pesos al día.

Su negocio se mantuvo cerrado dos meses, ya que al estar en la zona centro tuvo que acatar las medidas sanitarias.

Comentó que su padre estuvo al frente de la papelería mucho tiempo y trabajó gran parte de la pandemia, hasta que lamentablemente fue una de las víctimas mortales de covid-19.

Tras asumir el mando del negocio familiar y para evitar la quiebra, Daniel diversificó los productos que vende, ya que además de útiles y materiales escolares, ahora ofrece cargadores de celulares, copias, internet, cubrebocas, gel antibacterial y sanitizante.

Se apoyó también de los subsidios de 10 mil pesos que otorgó el gobierno municipal a los pequeños negocios, así como el de otros 10 mil para las familias con casos de fallecidos por covid.

Solo venden una tercera parte

En la Papelería Compás, Papel o Tijeras, ubicada en la colonia San Manuel, pasaron de vender 3 mil pesos diarios antes de la pandemia, a 900 pesos diarios actualmente.

El personal consideró que las ventas no se han recuperado porque la gente no está comprando materiales más allá de las listas de útiles, las cuales se redujeron a menos de 10 artículos que, en muchos casos, las personas optarán por reutilizar en vez de comprar.

El mercado principal de esta papelería son los estudiantes de la BUAP, pero al no haber regreso a clases presencial, sus ventas seguirán a la baja, pues ya no venden materiales para maquetas ni láminas y el negocio se mantiene solo con copias e impresiones.

Aunque tienen la ventaja de no pagar renta del local, el personal comentó que aumentaron los precios de la mercancía, como los lápices, que pasaron de 4 a 7 pesos y las pinturas acrílicas, que se elevaron hasta 20 por ciento.

Si bien las personas que trabajan ahí reconocieron que les favorece en lo económico el regreso a clases presencial, enfatizaron que es importante seguir las medidas sanitarias, pues mucha gente ingresa sin cubrebocas a su establecimiento.

Sobreviven con otros giros

La papelería y mercería “San Manuel”, ubicada en la calle 22 sur, tiene más de 20 años, pero su propietaria tiene la esperanza de recuperarse con las listas de útiles que soliciten las escuelas, principalmente las particulares.

Lo que ha salvado a este negocio de la quiebra es la mercería, pues en papelería al inicio de la pandemia tenía ingresos de 400 pesos y actualmente no sobrepasa los 150.

El local estuvo cerrado el año pasado del 21 de marzo al 11 de septiembre, pero a la dueña le cobraron la totalidad de la renta, por lo que gastó todos sus ahorros para pagar y no perder su local.

Por ello consideró que es necesario el regreso a clases, sobre todo para los padres de familia que trabajan, aunque aceptó que es complicado por el alto riesgo de contagios.

Sigue agonía de Zapaterías

La Zapatería “Juanito” del callejón 5 de mayo no ha recuperado su ritmo de ventas anterior a la pandemia, pues antes vendía al menos 5 pares de zapatos al día, pero ahora vende uno y, a veces, ninguno.

Mantuvo cerradas sus puertas 7 meses, pero una empleada comentó en entrevista que el dueño del negocio liquidó al personal y luego recontrató al reabrir.

A unas calles, en una zapatería de la calle 8 poniente, la dueña estimó que la mayoría de padres de familia no llevarán a sus hijos a clases presenciales, pues la venta de zapatos sigue a la baja.

En entrevista aseguró que antes de la pandemia tenía dos empleadas con todas las prestaciones de ley, y vendía 4 mil pesos al día, pero el año pasado tuvo que cerrar su negocio del 20 de marzo hasta los primeros días de agosto, por lo que despidió a sus trabajadoras.

Actualmente vende 200 o 300 pesos al día y debe un año de renta del local, por lo cual lamentó que no sea obligatoria la compara de uniformes, zapatos, útiles escolares, pues las autoridades no están dando la pauta para la recuperación económica de los negocios.