La empresa Bonafont, que pertenece a Grupo Danone, estima pérdidas de 10 millones de pesos mensuales desde el cierre de planta en Puebla en marzo pasado, así como complicaciones técnicas para entregar garrafones de agua en 3 mil puntos de venta, entre ellos, viviendas.

Fabrice Salamanca, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Legal de Grupo Danone, asegura que la empresa está en regla, pero que un conflicto político-social ha frenado operaciones de una de la compañía embotelladoras más importantes a nivel nacional.

Miembros del Frente de Pueblos Morelos Puebla Tlaxcala tomaron las instalaciones acusando que hay una sobre explotación de los mantos acuíferos y después, el Ayuntamiento de Juan C. Bonilla denegó la licencia de funcionamiento, que es un requisito que se renovado cada año.

En ese proceso, un fenómeno denominado socavón apareció a finales de mayo en el lugar que responsabiliza a la embotelladora y otras empresas de su origen.

La compañía llegó a Puebla en 2004 y se dedica a embotellar garrafones de 20 litros, que se distribuyen en la zona del Valle de Puebla, además de Tlaxcala.

No es negocio rentable

Fabrice Salamanca refirió que tiene que traer el agua de otras plantas del Estado de México o Hidalgo para cumplir con sus clientes.

“Al estar cerrada la planta lo que nos obligan es a traer a otras plantas, lo cual es costosísimo, porque no hay algo más caro que acarrear agua de lugares más lejanos. El coste del transporte, por el costo de la gasolina lo vuelve inviable”, expuso.

Aunque aún no dijo nada de cerrar la planta de manera definitiva, comentó que la realidad es que siguen entregando agua a los consumidores poblanos y clientes, “a precio de sufrir pérdidas”.

Defienden permisos y niegan impacto en socavón

Fabrice Salamanca señaló que el socavón de Juan C. Bonilla no tiene ninguna relación con la explotación de la actividad de agua en la región.

Dio a conocer que cuando se otorgan las concesiones de agua, en el caso de las embotelladoras se dan para pozos de “alta profundidad” que permiten la perforación en el acuífero de 150 metros de profundidad. “Son pozos que no interfieren con las actividades de agua superficiales ni la red de agua potable”, comentó.

Aclaró que para este tema no se realizan estudios técnicos y que cumplen con los permisos de pagos a Conagua.

También negó la versión de que la población señala que en la zona hay dos pozos y la sobreexplotación del acuífero.

Bonafont tiene los derechos de agua concesionados, para el efecto de Puebla, nosotros representamos 0.9 por ciento, es menos de la milésima parte”, sentenció.

Dijo que las autoridades les pidieron “dejar pasar el periodo electoral” y el análisis del socavón para operar, no obstante, los resultados preliminares hacen indicar que ellos no son los responsables de que haya aparecido el socavón.

Demandaron que el gobierno estatal establezca una mesa de trabajo con las organizaciones que, dijo, son manipuladas por agentes externos, para llegar a algún acuerdo