La golpiza que el esposo de Susana le dio casi la hizo perder su oído. Catalina no tuvo la misma suerte pues la violencia física de su pareja le quitó seis muelas. Mientras, María perdió su empleo por no tener sexo con su jefe.

Son tres poblanas que han padecido violencia de género y aunque algunas de ellas intentó denunciar ante las autoridades, no logró con éxito que se castigara a su agresor.

De acuerdo con el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia del Estado de Puebla (CCSJP), en Puebla los Ministerios Públicos demoran de 1 a 7 horas en atender a una persona víctima de un delito sexual.

Durante 2020, en Puebla 2 mil 125 mujeres denunciaron lesiones dolosas, trata de personas y sus familiares reportaron feminicidios y homicidio dolosos.

Los crímenes por motivos de género suman 54 y como homicidio 81, que representan un total 135 asesinatos de mujeres, el año pasado. Las lesiones dolosas, algunas de ellas, casos previos a los feminicidios sumaron mil 978 denuncias.

El Día Internacional de la Mujer, que se celebra este 8 de marzo, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas es “una fecha que celebran los grupos feministas en todo el mundo” ante décadas de lucha para lograr la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

“De una patada me tumbó las muelas”

Catalina (61 años), sobreviviente de violencia de género, originaria del municipio de Tepatlaxco de Hidalgo narra: “Yo sufrí desde pequeña, con mis padres que luego fallecieron y después con mi tía, que me crió.”

Su marido la maltrataba, no trabajaba, tomaba, la golpeaba, incluso “me descalabró de un botellazo, me rompió la nariz. Un día, me dio una patada y me tumbó las muelas, tres acá (señala arriba) y tres acá (señala hacia abajo).”

Cuando se enojaba con ella la dejaba fuera, en la calle y la aventaba. “Cuando le daba su gana me buscaba. Y pues, yo no tengo casa y por la necesidad de tener un espacio donde vivir, pues me regresaba con él.”

Catalina lo denunció varias veces, pero como su hermano estaba en la policía nunca le hicieron caso: “yo fui a denunciar en mi pueblo y también en Tepeaca, pero según como su hermano es policía y tenían el mando, desaparecieron la denuncia. No sé leer ni escribir.”

Ella se sintió mal cuando fue a denunciar porque “prácticamente no me hacían caso y como lo vuelvo a repetir, no tengo casa y sentía que se me venía el mundo encima por no tener a dónde jalar a vivir.”

Afirma que estaba muy ciega hacia él, pero después “abrí los ojos y entendí que mi vida es valiosa, aunque sea una persona grande…, tengo 61 años. Desde hace 6 años lo dejé. Abrí bien los ojos y me vine a vivir a la ciudad de Puebla.”

“Me rompió el tímpano y después me pidió perdón”

Con mi ex pareja si sufrí violencia, dijo Susana de 40 años de edad al reconocer que al principio de las agresiones no tenía valor de admitir que era víctima de violencia y cuando decidió denunciar en la Unidad de Investigación Especializada en Delitos Sexuales fue ignorada.

Alguna ocasión tuve que ir al hospital porque me rompió el tímpano del lado izquierdo y me dijeron que me tenían que hacer cirugía para ponerme un implante, pero después se regeneró y no necesité de la intervención,” dice.

Para este procedimiento tuvo que esperar seis meses, “porque si me destrozó por completo el tímpano, eso fue lo peor.”

Y lo de siempre, después vino un “perdóname, no lo vuelvo a hacer”.

Susana pidió a las autoridades una orden de alejamiento, pero no procedió, “estuve yendo varias veces porque vivía violencia física en contra mía y de mi hija. Me tuve que salir del lugar donde vivía y recurrir a refugio con mis familiares, fueron los que me ayudaron.”

Susana llevó a su hija cuando acudió a las autoridades y “fue muy complicado porque te hacen ir varias veces, no sé si para que corrobore la historia o no te creen o algo así. Te hacen repetir la historia muchas veces. Te preguntan ‘¿está segura que lo quieres denunciar?’ Muy feo.”

Ahora Susana le dice a las mujeres que ante el primer asomo de maltrato “¡sálganse de ahí! Las personas no cambian a la primera, si te empujan o humillan, inmediatamente salte. Una persona que te quiere, no te maltrata.”

“No me quise acostar con mi jefe y me corrió”

María, como pidió llamarse para proteger su identidad, relató el acoso sexual que sufrió de parte de su patrón hasta que se quedó sin empleo:

“He sido víctima de acoso por parte de compañeros de trabajo y de mi jefe, y no, no lo denuncié. Como no me quise acostar con él me terminó corriendo.”

Él ya llevaba varios meses intentando que María saliera a la misma hora que él del trabajo, para tener una cita, “y yo solamente le daba la vuelta, aunque al principio tuve miedo de perder mi trabajo, porque no tenía otra fuente de ingresos y claro, de ahí se agarró.”

“Me escribía. Me llamaba, me mandaba cosas a la oficina, así como regalos, su plan era que yo anduviera con él, pero no. Aparte, él era un señor grande, muy mayor, casado, con hijos de mi edad. Nada que ver, se me hacía muy tonta su actitud romántica.”

Un día la invitó a salir y como no aceptó al otro día le dijo “preséntate en mi oficina. Mi baja estaba en su escritorio. Me despidió (…) y no lo denuncié porque yo era vendedora, todavía tenía que cobrar algunas comisiones y también estaba esperando a que me pagara.”

En Puebla durante el año 2020 se denunciaron 218 casos de acoso sexual, 63 quejas más por hostigamiento sexual y por abuso sexual las denuncias fueron 718.

Crece la violencia familiar

Las denuncias por violencia familiar en 2020 sumaron 9 mil 125 que son 48 más que los registrados en 2019. Mientras que los procedimientos legales en el Ministerio Público por violación simple fueron 432 casos y 324 por violencia equiparada.

Foto Agencia Enfoque