Mientras en el mundo la producción de electricidad mediante la quema de carbón queda atrás, Japón construyó 8 nuevas centrales en los últimos dos años y planea 36 más para la próxima década.

El mes pasado, el gobierno japonés dio un paso clave para poner en marcha un plan nacional de energía que hará que el carbón proporcione el 26% de la electricidad en 2030 y abandone un objetivo anterior de reducir la participación del carbón al 10%, de acuerdo a la revista Science Magazine.

El carbón estaba a punto de desaparecer en Japón. En 2010, las plantas de carbón representaban el 25% de la electricidad de Japón, pero el poderoso Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) planeó reducir ese porcentaje en más de la mitad en 20 años. Contaba con la energía nuclear para tomar el relevo, con su participación en el conjunto eléctrico de la nación desde el 29% en 2010 al 50% para 2030, escribe el portal El periódico de la energía.

54 reactores nucleares cerraron, sólo siete han reiniciado

La medida es en parte el resultado del desastre nuclear de Fukushima en 2011, que interrumpió el apoyo público a la energía atómica.

Sin embargo esta decisión, dicen, tiene implicaciones alarmantes para la contaminación del aire y la capacidad de Japón a la hora de cumplir con sus promesas de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que representan el 4% del total mundial.

Si se construyen todas las plantas de carbón planificadas, será “difícil para nosotros alcanzar nuestras metas de reducción de emisiones, dijo el ministro de Medio Ambiente, Masaharu Nakagawa.

El nuevo plan de energía consolidaría el papel central del carbón. Aprobado el 26 de marzo por un consejo asesor de METI, probablemente sea adoptado por el Consejo de Ministros a finales de este año. Aún así exigiría el reinicio de las centrales nucleares, aumentando su participación en la generación de electricidad entre 20% y 22% para 2030. Parte de las energías renovables también aumentaría ligeramente, entre el 22% y el 24%, (la solar representaría solo el 7%). Pero los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) proporcionarían hasta el 56%.

La industria energética afirma que se pueden limitar las emisiones mediante la construcción de plantas y sistemas de carbón limpio para capturar carbono, pero tales plantas son costosas. Y los críticos señalan que más de la mitad de las centrales de carbón propuestas usarán tecnologías más convencionales y contaminantes.

El año pasado el país nipón consiguió que la inversión en energía solar se desplomara hasta un 32%, dice Hisayo Takada, líder del proyecto energético de Japón para Greenpeace Japón en Tokio. Tanto es así que el Ministro de Asuntos Exteriores, Taro Kono, dijo en un simposio el mes pasado en Tokio que «la situación actual en nuestro sector de energía solar solo puede describirse como lamentable».

Japón tendrá que elegir entre la electricidad barata o cumplir con los acuerdos climáticos de París.