La adaptación a la educación en línea en estos tiempos de pandemia ha sido un reto para todos los estudiantes, pero en especial para todos los niños y jóvenes de escasos recursos que no cuentan con las herramientas necesarias para poder llevar a cabo sus clases en línea de manera exitosa.

A causa de eso ha crecido la cifra de rezago educativo y la mayoría de los estudiantes optan por darse de baja definitiva para así sumarse al trabajo infantil, que, de acuerdo con Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en México aumentará de 3.3 a 5 millones la población de niños, niñas y adolescentes que trabajen.

Las estadísticas en las diferentes escuelas, desde nivel básico al nivel superior, del municipio de Acatlán de Osorio, reflejan que cerca del 70 por ciento de la población estudiantil proviene de fuera del municipio, la mayoría de Guerrero, Veracruz, Puebla y Oaxaca, con la similitud de ser de bajos recursos, muchos de ellos no cuentan con una computadora, teléfono celular, televisión e internet.

Tal es el caso de los estudiantes del Bachillerato No. 51 “Guadalupe Victoria”, en Acatlán, institución que trabaja en una casa prestada, pues por la pandemia, la construcción de su inmueble se detuvo.

Durante la semana se reunen en dicha casa los alumnos que no cuentan con internet para recibir asesorias, cuadernillos, indicaciones, y retroalimentación.

En este contexto, el director del bachillerato, Juan Carlos Juárez Santiago, afirmó que “es urgente que las autoridades educativas tomen en cuenta todas las lamentables cifras que hasta el dia de hoy reflejan las malas decisiones ante la educación en el país, de no tomarse en cuenta todos los jovenes tendran un gran golpe en su educación”.