En gastos de anualidades, por mantenimiento, pago de seguros, refacciones, viáticos y por la compra de billetes para la rifa,  el gobierno federal ha gastado poco más de mil millones de pesos en el avión presidencial que le heredó la administración del ex presidente Felipe Calderón.

A dos años de haber tomado posesión como presidente, la promesa de campaña de Andrés Manuel López Obrador de vender el Boeing 787 Dreamliner no se ha cumplido, a pesar de que se ha promovido  a nivel internacional, incluso con los presidentes de Estados Unidos y de Canadá. 

A la aeronave, que fue comprada en el anterior sexenio a través de un contrato de arrendamiento financiero entre la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y Banobras por un lapso de 15 años por 6 mil 94 millones 689 mil 887 pesos, el gobierno de López Obrador le ha destinado 563 millones 960 mil 740 pesos por el pago de dos anualidades (2019 y 2020), según una nota del diario El Universal.

Además, de acuerdo con datos de la Sedena actualizados a julio pasado, desde el 1 de diciembre de 2018 —inicio del actual gobierno— se han gastado 78 millones 501 mil 613 pesos, principalmente para que el TP-01 estuviera resguardado en el aeropuerto de Victorville, California, así como por el pago de seguros, refacciones y viáticos de la tripulación.

A esto se le suman los 500 millones de pesos que el gobierno destinó para comprar un millón de cachitos del sorteo del valor comercial del José María Morelos y Pavón que se realizó ayer en la sede de la Lotería Nacional.

El pasado 8 de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que el gobierno federal destinaría 500 millones de pesos para comprar un millón de billetes del sorteo del valor comercial del avión presidencial TP-01 para ser distribuidos en los casi mil hospitales Covid que hay en el país. “Son 956 hospitales Covid y todos van a tener un promedio de mil boletos. Es un millón de boletos porque son 500 millones de pesos”, dijo.