Los pleitos entre el gobernador Miguel Barbosa Huerta y los ayuntamientos de Puebla y Tehuacán se deben a la falta de un programa de gobierno y a la ausencia de acuerdos.


Así lo advirtió Gibrán Ramírez Reyes, aspirante a la presidencia nacional de Morena, en el programa Ante la Corte, que retomó sus transmisiones en e-consulta este miércoles.

En entrevista afirmó que los conflictos entre el mandatario y los alcaldes morenistas Claudia Rivera Vivanco (de la capital) y Felipe Patjane Martínez (de Tehuacán) se derivan del “vacío” que existe en el partido, por la falta de una dirigencia formal.

La ausencia de liderazgos electos democráticamente a nivel local y nacional es el principal factor de división y descuido de los gobiernos de Morena.

Aunque resta poco más de un año para concluir las administraciones municipales, sostuvo que hay tiempo para distender los conflictos y corregir el rumbo.

Lo anterior mediante la elaboración de un programa de gobierno acorde a la “cuarta transformación”, que los gobernadores y alcaldes respeten y ejerzan, como debió hacerse desde 2018.

Esta fue una de sus propuestas en caso de ser electo presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), al igual que la creación de “agendas” estatales y regionales para dar a conocer a la población las bases, principios y objetivos de los gobiernos morenistas.

No hay gobiernos ejemplares en Puebla

Ramírez Reyes admitió que no conoce ni ha oído hablar de un gobierno municipal de Morena que sea ejemplar en Puebla.

Refirió que sabe de algunos en otros estados, como Chiapas, pero en el caso de la entidad poblana no pudo mencionar a alguno que tenga un trabajo notable.

Lo que sí reconoció es que en varias entidades hay alcaldes morenistas que “deliberadamente son muy malos”, pues abusan del poder, derrochan recursos públicos y tienen a su familia en las nóminas de los ayuntamientos.

Sin decir nombres, advirtió que expulsará, señalará e impedirá la reelección de estos alcaldes, en caso de llegar a la dirigencia del partido, e incluso amenazó con denunciarlos en persona ante la Fiscalía General de la República (FGR).

A la vez sostuvo que también hay buenas administraciones y otras con funcionarios que son “buena gente” con buenas intenciones, por lo que prometió apoyarlos  con herramientas para gobernar mejor.

Riesgo de perredizar a Morena 

Ramírez Reyes alertó que existe el riesgo de que Morena tenga una debacle similar a la del  PRD por los conflictos entre corrientes y grupos políticos que pelean por el poder, a pesar de que esto fue algo que prohibió el presidente Andrés Manuel López Obrador.

A esta pugna atribuyó la crisis por la que atraviesa el partido y culpó principalmente al dirigente provisional, Alfonso Ramírez Cuéllar; a la secretaria General, Yeidckol Polevnsky Gurwitz; a la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján Uranga y “al poder”, en el que involucró a gobernadores, senadores y diputados.

De continuar la hegemonía e influencia de dichos personajes en Morena, advirtió que en el partido se impondría un sistema de cuotas, “tajadas”, entrega de recursos y candidaturas para perpetuar las viejas prácticas de la política.

Como continuistas de este sistema vio a los principales aspirantes a la presidencia de Morena: los diputados federales Mario Delgado Carrillo y Porfirio Muñoz Ledo, así como a Polevnsky Gurwitz.

Si bien admitió que ellos son “los favoritos” de gobernadores, diputados, senadores y de la dirigencia morenista actual, él ofreció conducir el instituto político sin favoritismos, grupos ni exclusión.

Se jactó de ser un aspirante “sin padrino”, sino un representante de la base, a la que ofreció ser cercano mediante recorridos por todo el país y no dirigir al partido desde la Ciudad de México, como reprochó que hicieron las dirigencias de Polevnsky Gurwitz y Ramírez Cuéllar.