A dos semanas de que se autorizó la reapertura comercial en la ciudad de Puebla el comercio informal se ha vuelto a apoderar del Paseo Bravo, sitio que se ha vuelto un punto de encuentro para concretar las transacciones que se hacen a través de redes sociales.

Ropa, nueva o de paca; cubrebocas, juguetes usados, cosméticos y artículos nuevos o de segunda mano, son vendidos por personas que convierten las cajuelas de sus automóviles en mostradores o que llevan grandes bolsas con toda su mercancía para ofertar o simplemente entregar.

En un recorrido realizado por este medio se pudo constatar la presencia de estos comerciantes en los camellones y banquetas del Paseo Bravo, desde la Avenida Juárez hasta Reforma, sobre la calle 13 Sur, sin que tomen medidas de sanidad y provocando una importante aglomeración.

Además de la gente, este "tianguis" ambulante provoca caos vehicular sobre la 13 Sur, haciendo esta vialidad intransitable por los vehículos en doble fila.

Antes de la pandemia muchos de estos comerciantes usaban como punto de encuentro El Gallito para cerrar las ventas que se pactan en Facebook, sin embargo se había vuelto una práctica clandestina pues en su momento personal de Vía Pública del Ayuntamiento de Puebla implementó operativos de decomiso de mercancía.

Esto se suma a lo documentado en recorridos previos donde ha quedado de manifiesto que los comerciantes ambulantes invaden las banquetas de la 6, 8,10,12,14,16 y 18 Oriente-Poniente, así como la 5 de Mayo, la 3, 5 y 7 Norte, donde el número de comercios informes ha ido en aumento con el paso de los días.

La actividad de los vendedores ambulantes se ha mantenido en los cinco meses de pandemia, por lo que la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) tiene estimaciones que el ambulantaje se ha visto favorecido y ha crecido hasta en 200 por ciento.

Foto: Maribel Morillón